jueves, 2 de julio de 2015

LUNA LLENA EN CAPRICORNIO, EN EL MES DE CÁNCER

Momento exacto de la Luna Llena:
Miércoles 1de julio a las 23:21 hs en Buenos Aires
(02: 21 del 2 de julio GMT), a 09:55 de Capricornio ...

 ... con el cielo iluminado -además- por la reciente conjunción entre Venus y Júpiter, a los 21-22 grados del signo zodiacal de Leo.




No es correcto decir que se encuentran en los 21-22 grados de "la constelación" de Leo: hablemos de signo en este caso, que significa ángulo zodiacal y es lo que los astrólogos usamos como referencia. La constelación que se ve en el trasfondo es la de Cáncer, casi acercándose a la de Leo.

No confundamos signo con constelación. No son sinónimos. Entender en qué se diferencian es parte fundamental de nuestra comprensión astrológica. Perdón por la insistencia, considero este recordatorio -que mes a mes reitero- como parte de la tarea pedagógica de todo instructor/a en astrología (1).

EL REGRESO AL HOGAR DE LA LUZ 
Esta es la nota central en Cáncer y los momentos de la Luna llena en Capricornio son los más propicios para sintetizar la cualidad y el propósito profundo del signo. Esto ocurre durante todos los plenilunios, puesto que la conciencia recibe de pleno la información del signo opuesto, lo que no siempre implica un impacto emocional equilibrante. 



Las meditaciones durante estas fases atienden a la necesidad de lograr un equilibrio interno, para hacer tolerable esa apertura. La Luna en Capricornio puede proporcionar una vibración de estabilidad y un eje de autosostén emocional, para así recibir el impacto profundo de la vibración canceriana, sin reducirla a sus mínimos o detrimentos (la sensación de vulnerabilidad, carencia o necesidad extrema de protección). Por el contrario, nos permite recibir las notas centrales y profundas de esta fase cardinal del Zodíaco.

Volvamos entonces al subtítulo: ¿qué implica el regreso al Hogar de la Luz?
En principio implica la construcción de ese hogar, y para construir semejante hogar se necesitan los mejores materiales. Estos fueron presentados en las tres Lunas llenas de los meses previos, y son: la sustancia misma de la Voluntad (Aries), el Amor (Tauro), la Inteligencia (Géminis), y la fusión de estas tres energías en Buena Voluntad.

La morada que podemos construir en Cáncer está compuesta por los "vehículos que constituyen los cuerpos inferior y superior del ser humano”. Cada cuerpo pone a la Chispa -ese recordatorio del fuego cósmico en nosotros- en contacto con el plano vital correspondiente. De acuerdo al sendero que nos propone la astrología
esotérica, cada cuerpo tiene siete sentidos que relacionan al hombre con siete formas de la materia o sustancia, en el plano correspondiente. A través de estos sentidos, los humanos recibimos información e introducimos cambios en el mismo plano. Estos cambios difieren cuando tomamos contacto con planos cada vez más incluyentes, en el sentido de que podemos imponer en ellos la armonía que sentimos en el núcleo de nuestra esencia.

Cada cuerpo o nivel de la materia, es una casa que pone al hombre en contacto con el plano por el cual es construido. El primer cuerpo es el cimiento, y luego siguen los pisos superiores. A la Chispa cósmica le insumió millones de años construir los cuerpos físico, astral y mental. Solemos asombrarnos al constatar cuán recientemente se perfeccionó la construcción del cuerpo físico.

Los otros cuerpos aún no están construidos. Podría decirse que sólo un 30 % de la humanidad construyó su cuerpo emocional, y que sólo un 10 % aprendió a usarlo más o menos equilibradamente. Siguiendo con la misma estimación, quizá sólo un 15% de la humanidad construyó su cuerpo mental y puede usarlo, así como uno en un millón construyó su cuerpo intuitivo y sólo uno en un billón hizo lo propio con sus cuerpos átmico, monádico y adi”. He aquí por qué esos reinos superiores, los ámbitos más incluyentes y amplios, no existen para nuestra percepción y los “seres avanzados” (así los nombra el esoterismo de la Era de Piscis) quizá nos observan como existiendo aún en nuestra etapa animal de evolución, atados al terror de la muerte, apegados al dinero, generando guerras por odio, celos, terror...



LOS TRABAJOS DE HÉRCULES: LA CAZA DE LA CIERVA SAGRADA 
Cuando el Sol entra en Cáncer podemos, por lo tanto, empezar a pensar más seriamente en construir nuestra casa. ¿Qué función cumplirá? En principio, nos protegerá de todo género de ataques y nos dará seguridad. Pero una vez construida será una especie de templo intuitivo y éste nos guiará con su luz cuando forzosamente tengamos que seguir nuestro camino, en pos de la continuidad de la conciencia.

 
En “Los trabajos de Hércules”, Alice Bailey nos propone analizar el cuarto trabajo: “La captura de la cierva”, en relación con el signo de Cáncer. Hércules debe capturar a ese animalito y cuando lo persigue, se lo disputan las dos caras de una misma diosa (Artemisa / Diana) la primera representando la Luna como gobernante de las formas vivas, y la segunda como la cazadora de los cielos, protectora del gran cazador: el intelecto humano. 

Pero la pequeña cierva termina en brazos de Hércules, depositada en el templo de Apolo, quien representa la intuición y quien finalmente se queda con la ofrenda. Nos dice Alice Bailey que frecuentemente se olvida algo, en lo relativo a la naturaleza de lo humano: que sus diversos aspectos son fases de una misma realidad. Y que de esta manera, las palabras instinto, intelecto e intuición no son sino aspectos diversos del conocimiento, y de la respuesta al medio y al mundo en el cual se encuentra lo humano. El instinto es la conciencia de la forma y de la vida celular, el modo de conocimiento de la forma. Por eso Artemisa reclama la cierva sagrada, porque para ella el instinto es tan divino como otras cualidades que nosotros solemos considerar como más estrictamente humanas.

Pero el hombre es también un ser humano y como tal, racional. Posee eso que llamamos mente, esa facultad de percepción y de respuesta intelectual que lo diferencia del animal. Sin embargo, aunque el intelecto le abre un nuevo campo de conocimiento, no deja de ser una extensión de su instrumento básico de respuesta ante el mundo: el instinto. Por eso Diana también reclamaba al cervatillo, porque para ella simboliza el intelecto, siendo el hombre (a través de su mente) el gran cazador.

Pero la cierva tenía otra y más elusiva forma, y es ésta la que buscaba Hércules. Fue Apolo, el dios Sol, quien reconoció en la cierva esa forma, la intuición profunda, esa extensión de la conciencia, ese altamente desarrollado sentido del conocimiento que da nueva visión, nuevos campos de contacto y abre un nuevo mundo del ser.

El trabajo de Hércules, sin embargo, no concluyó con la ofrenda del animalito en el templo, porque los tres dioses siguieron y seguirán disputando acerca de si la cierva es más instinto que intelecto, o más intelecto que intuición. Esta batalla continuará y se repetirá una y otra vez, hasta que tenga lugar (en lo humano) la transmutación de las tres cualidades en una misma, sutil y más abarcadora forma.

DESDE LA PEQUEÑA MORADA HASTA LA GRAN CASA (UN VIAJE REITERADO)
Esta continua apertura nos llevará a construir posteriores casas iluminadas, una tras otra (hay quienes sostienen que esto se construye “una vida tras otra”). En realidad, estas casas son los cuerpos etéricos, astral y mental superior, y en ellos la vida deberá aumentar progresivamente, hasta que el hombre aprenda a construir casas que aún no tiene (por ejemplo, el cuerpo intuitivo...).

Por eso hablamos del Hogar, como del ámbito donde brilla la luz hacia la que nos conduce el sendero.


Todos los seres humanos que lograron construir sus casas iluminadas, las ofrecieron luego como rocas para construir una Casa mayor... Se suele hablar deShamballa como de la Roca Sagrada con la que se construirá la gran Casa Iluminada del sistema solar.

Este es el proceso que comienza en el signo de Cáncer.
Nuestra Casa iluminada brilla, a medida que vamos girando en la rueda del Zodíaco, expandiendo y enriqueciendo nuestra conciencia. Para ello, cada signo zodiacal ofrece un matiz o voltaje diferente.

EL ZODÍACO COMO FORMA SUTIL (COMO "MORADA ILUMINADA") PARA EL VIAJE DE LA CONCIENCIA
En Cáncer, cuando la forma que van asumiendo nuestras meditaciones se empieza a hacer visible, podemos enumerar los matices que cada signo ofrece a las mismas:

. En Aries (visto a partir de Cáncer): nos conectamos con la conciencia subjetiva latente (en lo humano y en cualquier forma viva) percibiéndola como una simiente de luz. Durante este mes lunar meditamos sobre ¿qué es esa semilla de conciencia, qué es la conciencia misma, seré yo un “ser consciente”? Y además... ¿podré ver la semilla de la conciencia en cada forma, y si es así, cuál será el efecto de esto en mi vida?

. En Tauro (visto a partir de Cáncer): nos conectamos con la conciencia del sendero, la distancia entre una persona y aquello a lo que tiende su ser profundo, o sea, entre el pequeño yo y el Sí-Mismo. Meditamos sobre la unidad.
Cualquier otro sendero que no conduzca a la sobrevivencia, a la alegría y a la creatividad, no es un sendero sino un laberinto.
Si no hay sendero que conduzca a la unidad, no hay posibilidad de sobrevivencia ni de existencia. Y ésta es un estado siempre creciente de conciencia y un proceso de desarrollo continuo.
La alegría extática de Tauro, que nos devuelve esta meditación mensual, es la constatación de la unidad y la evidencia de que las cárceles separativas son hechizos de la mente humana (los velos de Maia) que, confundiendo nuestra percepción, nos quitan la alegría de ese estado unitivo.

. En Géminis (visto a partir de Cáncer): nos conectamos con la conciencia de la dualidad. Acá podemos meditar sobre ¿en qué dirección ir, hacia la luz o hacia la oscuridad? ¿Con qué sendero colaborar, con el del servicio o con el de la demanda infantil? ¿Ayudaré o pediré ayuda?
La conciencia de la dualidad nos hace conocer que hay un sendero doble y que tenemos que tomar una decisión. Pero por sobre todas las cosas, en Géminis podemos decidir cruzar un puente que antes no hubiéramos imaginado que existiera... Un puente que une y sintetiza lo que, desde nuestro anterior estado de conciencia, sería impracticable unir o sintetizar. Por ejemplo, el Amor (la sensibilidad, la protección, la empatía) con la Inteligencia (la lucidez, la objetividad, la decisión para seguir nuestro mapa de ruta).

. En Cáncer (visto a partir de Cáncer): nos conectamos con la conciencia de la forma a la que pertenecemos, en nuestro caso, la humanidad. Acá podemos meditar sobre ¿cómo desarrollar una conciencia de empatía con todos mis semejantes?
El desarrollo de la comprensión de cada individuo humano, de la unidad que existe entre él y toda la humanidad, es lo único que está cambiando la faz del mundo. Y es lo único que podrá disminuir el dolor en este planeta.

Y así con los sucesivos signos...

EL VIAJERO QUE RETORNA. EL REGRESO A LA FUENTE
En lo humano, Cáncer se relaciona con la personalidad y también con el Alma de la especie. Quienes todavía estén trabajando mucho sobre la personalidad, usarán la energía canceriana para fortalecer su instinto de conservación. Los que hayan recorrido un poco más el camino de la ampliación de la percepción, la usarán para construir grandes formas de pensamiento que sirvan para la protección del sendero de lo humano. Una de esas grandes formas es la astrología como lenguaje sagrado.

El propósito de una meditación en el mes de Cáncer será entonces construir nuestra casa iluminada como ámbito de protección y de contacto, para que a su tiempo se convierta en un instrumento de servicio para la red.

La Chispa en nosotros anhela el regreso a la fuente, pero en el sendero hay formas oscuras y tortuosas que procuran estorbar y destruir los vehículos, para retrasar el retorno. Cada vez que en lo humano encarna ese viajero que retorna, aparece por un lado un luchador especial, y por el otro ese afuera oscuro (que como sabemos, simboliza la propia sombra del viajero) encuentra modos cada vez más sutiles para destruirlo o esclavizarlo. Así quedan demoradas y a veces estancadas millones de almas, en el camino de retorno. He aquí por qué el peregrino necesita armas cada vez más fuertes, cuerpos cada vez más vigorosos y una mayor protección.

UNA LUZ PARA EL RETORNO A CASA

En todo el planeta hay muchos peregrinos comprometidos con el camino del regreso, pero suelen estar dispersos y desorganizados. Y muchas veces incluso se perjudican mutuamente. Esto ocurre porque, al vibrar con energías amorosas y de confianza y generosidad, suelen estar muy abiertos; pero si al mismo tiempo no han cultivado debidamente la lucidez, a veces dejan entrar a sucasa formas oscuras, encarnadas en personas que sólo aportan boicot y destrucción (en las que ellos proyectan, obviamente, sus propios miedos y boicots).

La luz que brilla en el plano intuitivo, atrae a los seres humanos y los insta a construir su casa de luz. ¿Cómo construimos nuestra casa iluminada? Mediante nuestras acciones, reacciones emocionales, pensamientos, visiones, palabras y empeño en procura de servir a la red y de perfeccionarnos.

Las energías de Cáncer ayudan a construir esta morada, con la sustancia distribuida en la anterior Luna Llena de Géminis.


Tras cada meditación de Luna Llena, es de gran ayuda conectarnos con esta hermosa y universal invocación:

Los hijos de los hombres son uno solo y yo soy uno solo con ellos.
Busco amar, no odiar...
Busco servir, no exigir debido servicio...
Busco curar, no herir...
Que el dolor aporte debida recompensa de luz y amor
Que el alma controle a la forma externa, y a la vida y a todos los acontecimientos
Y revele el amor
Que subyace en los sucesos del tiempo.
Que lleguen la visión y la intuición
Que se revele el futuro
Que aparezca la unión y desaparezcan las divisiones externas
Que prevalezca el amor
Que todos los hombres amen...
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Notas:


Fuentes:
“Sinfonía del Zodíaco”, de Torkom Saraydarian., Bs.As., Kier, 1986
"Astrología Esotérica", de Alice Bailey (Tratado sobre los Siete Rayos, tomo III), Bs. As.,
Fundación Lucis, 1996.
“Los Trabajos de Hércules”, de Alice Bailey, Madrid, Luis Cárcamo ed.,1983
“Astrología y Mandala: el Zodíaco como pulso e impregnación”, de Olga Weyne, Bs.As., Red LunaVenus, 2007

domingo, 21 de junio de 2015

SOLSTICIO DE INVIERNO EN EL HEMISFERIO SUR

21 de junio 2015, a las 13:39 en  Buenos Aires (16:39 GMT)

CÁNCER ARRANCA
Con la conjunción en el cielo de la Luna, Venus y Júpiter en el ángulo leonino de nuestro zodíaco astrológico.


Foto de Myriam Cohen (de su muro de Facebook)


Me gusta esta frase antigua para invocar el ingreso a la cuarta parte del año: "construyo una casa iluminada... y allí habito". Nada mejor que el ingreso al ángulo o signo canceriano del zodíaco (grado 90 a partir del equinoccio) para repasar la geometría en movimiento del Sistema Planetario.

Las cuatro estaciones tienen que ver con la inclinación del eje de la Tierra, 23º 27’ en relación al plano de su órbita alrededor del Sol. El arranque del invierno se indica como el día más corto y la noche más larga del año en lo que hace a nuestro hemisferio austral; y lo inverso para el hemisferio norte.

Tanto éste como el solsticio del 22 de diciembre indican un cambio de dirección en la proporción luz/oscuridad: mientras el invierno supone comenzar a escapar de lo oscuro (la noche más larga) rumbo a lo luminoso, el verano es un ir desde la luz más intensa (el día más largo) a la oscuridad creciente.


Los astrólogos seguimos llamando Cáncer a este ingreso al ángulo de 90 grados respecto del Punto Vernal (21 de marzo), donde luz y oscuridad son equivalentes. Por eso el arranque zodiacal se sitúa en este cero grado o conjunción, mientras el Solsticio del 21 de junio sería su primer cuarto (90 grados) del recorrido total. 

Cuando empezaban a estabilizarse y registrarse las primeras observaciones astrológicas -mucho antes de la Era Cristiana- este momento de cada año mostró durante más dos mil años al Sol proyectado a lo largo de la constelación de Cáncer o del Cangrejo. Si bien la precesión de los equinoccios -o sea, el cambio en la dirección del eje de la Tierra, que gira en unos 26.000 años alrededor del eje de la eclíptica- fue moviendo la relación y hoy no se ve al Sol proyectado contra la constelación del Cangrejo desde el 21 de junio hasta el 23 de julio, la relación Tierra-Sol sigue siendo de 90 a 120 grados en esos momentos respecto del 21 de marzo. Ese ángulo quedó consagrado con el nombre de Cáncer con todos los atributos y cualidades de "geometría sagrada" ligadas a esa angularidad. No se trata por lo tanto de la constelación del Cangrejo lo que la astrología toma en cuenta en este momento, sino la reiteración anual de esa angularidad, bautizada como Cáncer desde antiguo. Algunas personas desinformadas persisten en atribuir a los astrólogos el desconocimiento de estas relaciones entre signo y constelación, como un pretexto para mantener vivos sus prejuicios anti-astrológicos.

Esta "cuarta parte" del recorrido total implica la primera forma, el primer mojón consciente o arranque de la conciencia respecto del viaje total. Previo a este momento, los primeros 90 grados a partir del equinoccio de marzo -que la astrología sigue dividiendo en tres tramos de treinta grados cada uno o signos, desde el cero grado de Aries pasando por Tauro y Géminis, hasta llegar al cero grado de Cáncer- equivaldrían a un arranque "en sí" de la energía del circuito total zodiacal.

Pero a partir de esta cuarta parte adviene la primera instalación del cuaternario, y en ese sentido se habla de "un nuevo comienzo", en todas las celebraciones antiguas. Recién con Cáncer el despliegue zodiacal adquiere una forma “posible” para la conciencia humana. En nuestra América del Sur los pueblos andinos, por ejemplo, celebran el Inti Raymi o Fiesta del Sol, precisamente por este concepto: el día más corto les anunciaba paulatinamente la resurrección de la luz. En el hemisferio norte la relación se invierte y así es como en Europa, desde muy antiguo, se encienden las famosas hogueras "para dar más fuerza al Sol" que empieza a ser cada vez más débil -las de San Juan en España son reminiscencias de ello- indicándose el comienzo del verano o sea, el paulatino oscurecimiento. 

En Cáncer por lo tanto nos conectamos con la conciencia de la forma a la que pertenecemos, en nuestro caso, la humanidad. Acá podemos meditar sobre ¿cómo desarrollar una conciencia de empatía con todos nuestros semejantes? El desarrollo de la comprensión de cada individuo humano, de la unidad que existe entre él y toda la humanidad, más la predisposición hacia el cuidado de todos los seres vivos vulnerables, es lo único que está cambiando la faz del mundo. Y es lo único que podrá disminuir el dolor en este planeta. Todas éstas son meditaciones muy oportunas y ligadas a la vibración canceriana.
Celebremos entonces el arranque del ángulo sagrado que llamamos "Cáncer", reiterado una y otra vez en este tramo vincular entre la Tierra y el Sol. Invoquemos paz y contacto, cada uno en nuestra intimidad pero también conectándonos con todas las "formas cancerianas" del planeta.

Una de estas formas, recordemos, es nuestro propio país, cuya construcción de origen situamos en el transcurso de estos treinta grados del "gran recorrido" (el 9 de julio). Nuestra bandera nacional es también una de estas formas cancerianas creada por Manuel Belgrano quien, sincrónicamente, muere en el umbral de este momento del año.

La INVOCACIÓN UNIVERSAL que sigue, aparece en todos los textos de Alice Bailey, quien nos acercó en sus textos la gran sabiduría astrológico-esotérica del Maestro Tibetano Djwhal Khul. Es amplia, incluyente... y oportuna como para recordarla e invocarla mes a mes durante la Luna Llena. Y también en este momento ritual del Solsticio.
DICE ASI:
Los hijos de los hombres son uno solo y yo soy uno solo con ellos. 
Busco amar, no odiar...
Busco servir, no exigir debido servicio...
Busco curar, no herir...
Que el dolor aporte debida recompensa de luz y amor
Que el alma controle a la forma externa, 

y a la vida y a todos los acontecimientos
Y revele el amor
Que subyace en los sucesos del tiempo.
Que lleguen la visión y la intuición
Que se revele el futuro
Que aparezca la unión y desaparezcan las divisiones externas
Que prevalezca el amor
Que todos los hombres amen... 



PARA LEER ALGO MÁS SOBRE ESTE RITUAL PODEROSO, EN RELACIÓN A UNA "ASTROLOGÍA DEL SIGLO XXI, DESDE EL HEMISFERIO SUR", HACER CLIK AQUÍ: 
http://oweyne.blogspot.com.ar/2015/06/astrologia-del-siglo-xxi-desde-el.html

ASTROLOGÍA DEL SIGLO XXI, DESDE EL HEMISFERIO SUR

SOLSTICIO DE INVIERNO: INTI RAYMI O LA RESURRECCIÓN DEL SOL


Creo que es hora de preguntarnos por esas "hogueras" que por tradición milenaria ritualizan esta fase (solsticio del mes de junio) en el hemisferio norte, en Europa sobre todo. Allí las encienden porque el Sol inicia de a poco su camino descendente: paulatinamente los días -la luz y el calor- irán disminuyendo, por eso las hogueras intentan "darle ánimo" para que no decrezca totalmente su vigor.

Pero nosotros nacimos en el sur. Mis antepasados europeos eligieron -o el destino los condujo- a habitar este lugar del planeta. Jamás terminaré de agradecerles. Aquí en el sur el camino del Sol día a día nos traerá más horas de luz y de calor y por eso, junto con tantos otros astrólogos, estamos comprometidos en revivir otro tipo de tradición.

Desde luego que todos nosotros hemos sido formados en la cosmovisión europea porque todo aquí en América, la del sur y la del norte, para bien o para mal, fue producto de la aculturación a partir de 1498. Pero sentimos que es hora ya de dejarnos guiar por la tradición colectiva de quienes, por lo menos en este hemisferio sureño de América, vienen ritualizando este poderoso momento del año desde hace tanto tiempo. Aymaras, quechuas, mapuches y todos los pueblos originarios de esta bendita tierra, sentían lo obvio: que en estos días el Sol retornaba de a poco a calentarnos y a iluminarnos, para decirnos que la Tierra (la Pachamama) nos protegía y a la vez nos necesitaba.

La noche más larga -y la más fría a veces también- tiene la impronta del momento de máximo recogimiento en el regazo de lo oscuro; PERO A PARTIR DE AHORA, día a día, iremos rumbo al equinoccio primaveral. Es preciso recordar que AQUÍ EN EL SUR el movimiento de máximo recogimiento -al que se llega en la noche más larga del 21 de junio- empezará a moverse paulatinamente hacia el despliegue. No confundamos entonces la impronta canceriana con cualidades obvias aptas para el hemisferio norte, consistentes en "contraernos e ir hacia adentro", ya que en el norte el camino es inverso y efectivamente ellos van rumbo al otoño (mientras que nosotros salimos de él y eso precisamente es el Inti Raymi, el saludo al Sol creciente, lo que nos corresponde ritualizar). Durante la época incaica, ese hecho revestía fundamental importancia, pues era el punto de partida del nuevo año, que según autores, se asociaba con los orígenes de la propia etnia inca.

LA ADAPTACIÓN DE UN RITUAL ANTIGUO, A DEMANDAS CONTEMPORÁNEAS CON CONNOTACIONES TURÍSTICAS


Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Inti_Raymi

Inti Raymi o la fiesta del Sol, era el más importante de los cuatro festivales celebrados en el Cusco, según relata el cronista Garcilazo de la Vega (1539-1616). Significaba el inicio de una nueva etapa, el "tiempo circular inca" (debido a que no concebían el tiempo como lineal sino como un círculo cronológico) así como el origen mítico del Inca, enviado por el Sol como dios ordenador de las acciones de las poblaciones del antiguo mundo. Era una celebración que duraba 15 días, en los cuales había danzas, ceremonias y sacrificios. El último Inti Raymi con la presencia del Inca fue realizado en 1535. En 1572 el virrey Francisco Alvarez de Toledo la prohibió por considerarla una ceremonia pagana y contraria a la fe católica. Obviamente se siguió realizando de manera clandestina, como tantas otras modalidades culturales imposibles de extirpar.

En 1944 Faustino Espinoza Navarro, escritor y actor peruano, ejecutó una reconstrucción histórica del Inti Raymi y durante muchos años también representó el papel de inca. La reconstrucción se basó en la crónica de Garcilaso de la Vega y desde ese año en más, la ceremonia se transformó en un evento público de gran atractivo turístico. Los participantes,, hasta hoy toman muy en serio su papel y el espectáculo es un derroche de colorido, música y danzas.

Se intenta reproducir lo que en ese día hacían el soberano y sus parientes, quienes esperaban descalzos la salida del sol en la plaza. Puestos en cuclillas («que entre estos indios es tanto como ponerse de rodillas», aclara el cronista), con los brazos abiertos y dando besos al aire, recibían al astro rey. Entonces el inca, con dos vasos de madera ( el kero era de madera , no de oro , ellos asimilaron este vaso ceremonial de la cultura tiahuanaco), brindaba la chicha de jora : del vaso que mantenía en la mano izquierda bebían sus parientes; el de la derecha era derramado y vertido en un tinajón de oro.

Con más de sesenta años de existencia, el nuevo Inti Raymi es ahora parte inseparable de la vida del Cusco. No sólo es el acto central del mes de Junio en la ciudad, sino que su fama ha trascendido las fronteras peruanas. Aunque hoy conocemos a esta celebración con su nombre quechua antiguo, en realidad se trata de una festividad común a muchos pueblos prehispánicos de los Andes, y que seguramente precede con mucho a la formación del Imperio Incaico

El Inti Raymi aún se celebra como rito sincrético en muchas comunidades andinas. En el callejón interandino septentrional del Ecuador, por ejemplo, el conjunto de festividades relacionadas abarca todo el mes de junio y parte de julio, teniendo cada ciudad sus propios ritos y costumbres, y llegando a paralizarse la vida cotidiana como efecto de las celebraciones, que toman las avenidas noche y día.

LOS SOLSTICIOS Y LOS RITUALES
Los solsticios (del latin solstitium -sol sistere -"Sol quieto") son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente.

Todas las culturas, desde siempre, han reconocido y celebrado este momento del año. De hecho la fecha de la celebración de Navidad proviene del solsticio de invierno en el hemisferio norte (alrededor del 24 de diciembre). 

En el solsticio de diciembre, en especial en las culturas romana y celta, se festejaba el regreso del Sol. A partir de esta fecha los días empezaban a alargarse. Esto se atribuía a un triunfo del Sol sobre las tinieblas, que se celebraba con fogatas. Posteriormente la Iglesia Católica decidió situar en una fecha cercana, el 25 de diciembre, el nacimiento de Jesús, otorgándole el mismo carácter simbólico de renacer de la esperanza y de la luz en el mundo y corrigiendo así al mismo tiempo el significado de la festividad pagana previa, denominada Sol Invictus.
En el hemisferio Sur, correspondientemente, el simbolismo de esta época es representado por las tradiciones andinas, cuando tienen lugar las celebraciones de Año Nuevo (Inti Raimi- Fiesta del Sol)

¿QUÉ PODEMOS RITUALIZAR PARA SER CONSCIENTES DE ESTE RITMO TAMBIÉN EN NUESTRO MUNDO INTERIOR?
Quizá es bueno recordar que este momento, el solsticio invernal, representa el paulatino retorno de la luz y el calor sobre la oscuridad y el frío y que por eso, aunque aún no lo veamos, la naturaleza comienza a producir los primeros vestigios de renacimiento, sólo perceptibles en el seno profundo de la Tierra. Esos brotes recién estarán fuera de ella al manifestarse la primavera o equinoccio. Pero el punto de partida es esta noche: la más oscura, la más larga... la que indica que de ahora en más el tiempo y su ritmo se invertirán.

Entiendo que considerar la luz y el calor como fases propicias -en detrimento de las fases opuestas de oscuridad y frío- es el gran malentendido de nuestras lecturas sobre la espiritualidad. Es obvia la relación de necesidad y complementariedad de ambas cualidades, tanto en la naturaleza como en el mundo psíquico. 

Pero sí parece necesario dar a cada fase o punto zodiacal su valor específico. Esto requerirá de nosotros aquí en el sur, revisar con respeto y a la vez con libertad nuestros rituales: los heredados de Europa y los olvidados del territorio que habitamos. Si el Solsticio de invierno ha sido en el norte el del Sol Invictus y por ello es comprensible ligarlo al nacimiento del "Hijo de Dios", aquí en el sur es igualmente aceptable y comprensible ritualizar el retorno de Inti el Sol benefactor. El que va calentando a la Pachamama día a día a partir de hoy, haciendo que el 1 de agosto se sitúe otra fecha crucial, en este caso ligado al aspecto femenino de la deidad.

Los dioses y las diosas -lxs del patriarcado y lxs previos a él- seguirán trayéndonos mucha información, incluso en este poderoso recodo de la Era de Acuario. Quizá lo nuevo sea la retraducción de sus leyendas y guiones, para uso del nuevo humano que vamos siendo. Esta nueva humanidad parece estar necesitando que ambos hemisferios -los planetarios así como los cerebrales- se redescubran como parte de la misma totalidad. Tal como siempre fue. Tal como siempre fuimos.
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Feliz Solsticio de invierno para nosotros aquí en el Sur.
Feliz Solsticio de verano para nuestros amigos allá en el Norte.
Bendiciones para todxs.
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Olga Weyne (Buenos Aires-CABA- 21 de junio 2015)


sábado, 6 de junio de 2015

ASTROLOGÍA, SUPERVISIÓN DE CARTAS

COORDINA Y SUPERVISA: Olga Weyne
PARA EGRESADOS
SEGUNDO SEMESTRE: INSCRIPCIÓN
Para los que están ya haciendo cartas natales (o se están animando a empezar).
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LA ENTREVISTA Y EL ENCUENTRO CON LA PROPIA SOMBRA
Hacer una carta natal y trabajar con un consultante es profundizar a la vez el misterio de nuestra propia carta. O sea, de nuestra vida.
Intentamos ser conscientes de que no sólo miramos, interpretamos, simbolizamos. Básicamente nos involucramos y nos transformamos juntos (el consultante y el astrólogo).
 
SEGUNDO SEMESTRE: INSCRIPCIÓN   
      Martes, reunión semanal, de 16 a 18 hs
          Miércoles, reunión semanal, de 19 a 21 hs
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El grupo de Viernes de 19 a 21 hs está por ahora completo.
            
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* Método, consignas, contenidos: hacer clik aquí
Informes e inscripción: escribir a olgaweynecursos@gmail.com
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ZONA: Palermo, a dos cuadras de Sta Fe y Scalabrini Ortiz, estación del subte D.
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TODAS LAS REUNIONES SE GRABAN Y SE ENVÍAN POR DROPBOX. 
SE INCLUYE MATERIAL ESCRITO DE FUENTES GENERALES Y TEXTOS PRODUCIDOS POR LOS SEMINARIOS ANTERIORES DE OW.
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Para retornar a la página inicial: ASTROLOGÍA: CICLO ANUAL 2015



martes, 2 de junio de 2015

LUNA LLENA EN SAGITARIO, DEL MES DE GÉMINIS

LUNA LLENA a 11:49 GRADOS de SAGITARIO.
Martes 2 de junio, a las 13:20 hs  en Buenos Aires (16:20 GMT)

Géminis, la “Tercera Luna Llena Mayor”
Así la llaman algunos meditadores, que por eso han instituido esta fecha como un “Festival de la Humanidad” o de la “Buena Voluntad”. Se trata de una Luna proyectada sobre el signo de Sagitario que desde allí aúna y sintetiza el misterio solar geminiano.

En esta oportunidad -2 de junio de 2015- y a menos de un día se da también la conjunción de la Luna con Saturno en el signo de Sagitario -constelación de Escorpio para la medición astronómica. 

Efectivamente desde el domingo -31 de mayo- ya fue posible visualizar este acercamiento y ayer lunes -1 de junio- la Luna además se vió alineada con la estrella Antares, que los astrólogos situamos actualmente entre los grados 9 y 10 de Sagitario -constelación de Escorpio para la medición astronómica. De hecho esta estrella es la más brillante de la constelación escorpiana (*). 

El amor en el eje Géminis-Sagitario

Esta lunación nos pone en contacto con una vibración amorosa especial y generalmente desconocida. En este sentido, “amor” es una fuerza de apertura del centro del corazón para que la energía de la vida misma crezca dentro de nosotros. Esto se instala cuando empezamos a tener la experiencia vívida (y no sólo el convencimiento mental) de que el amor es lo que alimenta a toda la existencia.

Este no es el amor al que estamos acostumbrados. Este nos hace ver “belleza” en todo ser humano, en toda naturaleza, y no sólo en quienes nos son afines o pertenecen a nuestro grupo de afectos personales. Acá se comprende por qué Venus es otro de los regentes esotéricos del signo: porque ningún hombre puede ver belleza sin tener amor en su corazón. La belleza es la manifestación del amor verdadero. O podemos decir también que el amor nos transforma y convoca a la belleza dentro de nosotros.

El amor nos convierte en colaboradores del cosmos y en fuentes de una corriente amorosa derramada por el mismo corazón del Sol. Para trabajar con los constructores de puentes debemos sentir un amor vasto, un amor que persista, perdone y ayude.


La energía del contacto, en Géminis
Es la energía que produce mayor “radiación” en pos de lo amoroso, y es perceptible en muchos hombres y mujeres que trabajan en distintos campos. Santos y discípulos en la antigüedad, dirigentes de todos los sectores del esfuerzo humano en la actualidad, llevan este sello cuando trabajan a favor del mejoramiento de la vida. Estas actividades no son por lo tanto necesariamente “religiosas” o “espirituales” sino que se dirigen, progresivamente, hacia una comprensión y una unidad mayores.

La energía del contacto es una energía unificadora. A través del puente que ella tiende, los seres humanos pueden desarrollar continuidad de conciencia desde un plano a otro, hasta que esa conciencia incluya al Yo.

Las personas pueden vivir unas con otras largo tiempo, sin tener un verdadero contacto con el Alma. Este contacto es un instante de tremenda eclosión jubilosa. Tal contacto nos ayuda a alcanzar niveles cada vez más altos. Es el momento de fusión con una correspondiente frecuencia más alta, que está presente o es suscitada en una persona o centro.


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Invocación universal
Los hijos de los hombres son uno solo y yo soy uno solo con ellos.
Busco amar, no odiar...
Busco servir, no exigir debido servicio...
Busco curar, no herir...
Que el dolor aporte debida recompensa de luz y amor
Que el alma controle a la forma externa, y a la vida y a todos los acontecimientos
Y revele el amor
Que subyace en los sucesos del tiempo. 
Que lleguen la visión y la intuición
Que se revele el futuro
Que aparezca la unión y desaparezcan las divisiones externas
Que prevalezca el amor
Que todos los hombres amen...
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DE AQUÍ HASTA EL FINAL DEL ARTÍCULO EL RESTO DE LAS REFLEXIONES -COMO MES A MES TE LO RECUERDO- SÓLO TE SERÁN DE UTILIDAD SI PODÉS TOMARTE UNA PAUSA MEDITATIVA.

Las Lunas Llenas desde el paradigma transmitido por Alice Bailey y el Maestro Tibetano Djwhal Khul (**)
Hay una confianza en que las energías recibidas durante las lunas llenas anteriores se irradien en esta oportunidad hacia la humanidad a través de los “siete centros de energía” que, en lo cotidiano, podrían comprenderse como ramas del esfuerzo humano. Estas serían: la política, la educación, la filosofía, el arte, la ciencia, la religión y la economía.

Esta tercera Luna Llena nos hace meditar en el misterio del triángulo. Este tiene una propiedad asombrosa y es que puede multiplicarse infinidad de veces cuando cualquiera de sus lados forma a su vez otros triángulos.

En la Doctrina Secreta, Mme. Blavatsky nos dice que “tenemos tres soles”: uno sería el sol visible, otro sería el “corazón del Sol”, y luego tenemos todavía al “Sol espiritual central”, cuyo cuerpo visible es el sol que nos calienta diariamente. De estos tres soles, nos dice M.B., emanan “tres clases de fuego o electricidad”: el fuego por fricción, el fuego solar y el fuego eléctrico.

Para esta mirada esotérica, en la Luna Llena de Géminis el Corazón de ese “gran ser” (que llamamos “nuestro Sol”) se abre e irradia fuego solar hacia nuestro planeta. Este fuego es la energía que llamamos Amor.

Así como en Aries vemos arquetípicamente a Jehová y en Tauro al Buda, en Géminis vemos al Cristo. Lo vemos sobre todo como un “constructor de caminos o de puentes”: puentes en el interior del ser humano mismo, entre hombre y hombre, entre grupos, iglesias y naciones... Puentes entre la humanidad y lo que está más allá de ella (y la incluye).

En la primera Luna Llena Mayor, la de Aries, el voltaje recibido es el de la voluntad. En la segunda Luna Mayor la potencia de esta voluntad permite ver sin los velos engañosos de lo que habitualmente llamamos la realidad, y por eso se habla de iluminación en Tauro. En la tercera, estas energías se transforman en potencia amorosa. Esto nos dice que, sin amor, el poder de la voluntad no es algo seguro, y que la luz puede usarse equivocadamente. La seguridad (quizá podríamos decir mejor la “confianza intuitiva”) sólo se encuentra en el amor, pero éste a su vez necesita que la voluntad y la lucidez estén activos y sean protectivos.

La gran tarea de esta construcción de puentes, a partir del amor que simboliza Géminis, es que nada quede “aparte”.

Por ello, es una gran alegría conmemorar esta fecha, pero es enormemente triste sentir los terribles peligros que parecen acechar a la humanidad. Es preciso por lo tanto confiar que los hombres y mujeres “de visión” son finalmente más potentes que los poderosos ejércitos del mundo y los centros de poder financiero.

Una visión “verdadera” es sólo tal si es profundamente creativa. O sea, si testimonia el florecimiento de una idea dinámica que está en proceso de manifestación. Un hombre o una mujer “de visión” es alguien que transmite esas ideas, y hoy en el mundo no hay mayor poder que el de esas ideas sintonizadas con un orden más amplio e incluyente que el de las voluntades individuales.

Por todo esto, celebrar la Festividad de la Humanidad significa tener fe en la humanidad, confiar en su parte sana y creativa, apoyar a quienes trabajan a favor del crecimiento colectivo.

Las fuerzas planetarias ligadas a Géminis
En esta época de Luna Llena de Géminis, el Sol está transitando por este signo, como ya sabemos. Pero conviene recordar que, además, la constelación de Géminis está vinculada a una de las estrellas de la Osa Mayor, de la que se dice “transmite la energía universal del Amor”. A su vez, el Sol de nuestro sistema transmite esta energía a través de Mercurio, regente exotérico de Géminis, y de Venus, regente esotérico.

A Géminis lo forman dos grupos de estrellas, que diseñan dos columnas. Desde hace siglos, se las identifica con dos hermanos gemelos: Cástor y Pólux.

Según la leyenda, Cástor era mortal y Pólux inmortal. Eran dos guerreros griegos y uno de ellos, Cástor, fue herido y murió en una batalla contra los romanos. Su hermano Pólux quedó sin consuelo, y pidió a Júpiter permiso para sacrificar su vida como rescate por la de su hermano. Al dios le impresionó tanto su actitud, que concedió a Castor también la inmortalidad, y puso a ambos en los cielos, como estrellas de la constelación de Géminis.

Cástor está formado por tres estrellas, que desde el esoterismo simbolizan el vehículo triple de la personalidad. Pólux, por su parte, simboliza el alma humana inmortal. Se dice que desde hace 300 años la luz de Cástor está en menguante y la de Pólux en creciente. Los astrólogos esotéricos creen que se trata de una señal, que indica que la humanidad podrá ir madurando y equilibrando sus problemas de personalidad.

De increíble actualidad.
Parafraseamos a continuación algo que escribe Torkom Saraydarian en 1980 pero en base a fuentes de principios de siglo (época en que Alice Bailey comunicó el mensaje del Maestro Tibetano).


Dice así:
Los hombres son bombardeados diariamente con literatura pesimista proveniente de fuentes tenebrosas que envenenan a la humanidad [es obvio que actualmente esta función la realizan mayoritariamente los medios masivos de comunicación]. En esta literatura leemos que: la tierra se hará pedazos, la radiación atómica contaminará a la tierra entera, la guerra y las armas nucleares barrerán la vida del planeta. El dinero perderá su valor y se esparcirá la bancarrota [y hoy agregaríamos además los dramas de la contaminación y el efecto invernadero]. Todas éstas y similares noticias paralizan poco a poco al espíritu humano y le quitan luz del corazón. Es evidente que la humanidad atraviesa una época peligrosa, una crisis, pero es de esperar que ésta la coloque en la huella correcta.

Y luego nos dice textualmente, citando a Alice Bailey, al Tibetano y a Mme. Blavatski:

“Cuando las fuerzas dobles de los hermanos cósmicos [Géminis] se conviertan en la energía de quien cabalga hacia la luz [Sagitario], entonces el cuarto se convierte en el quinto...”. [El “cuarto” es una alusión a la humanidad como el “reino de la forma” -Cáncer- y el “quinto” sería la expresión jubilosa de esa forma con “conciencia de sí” -Leo].

En términos de la astrología esotérica se expresa que la Tierra es la regente esotérica tanto de Géminis como de Sagitario, o sea que éstas son las dos únicas constelaciones regidas por la Tierra. “...y este hecho es de mayor significación, creando una situación insólita en el sistema solar y una relación única. La línea cósmica de fuerzas desde Géminis hacia Sagitario se relaciona subjetiva y esotéricamente con nuestra Tierra, garantizando así su desarrollo del Alma, el desarrollo de la forma como una expresión de esa Alma, y conduciendo a nuestra afligida humanidad sobre este atribulado planeta, inevitablemente, hacia la puerta misma de la iniciación, en Capricornio” (A.Bailey, Astrología Esotérica).

En otros términos, en estos momentos estaríamos viviendo tironeados entre “Castor y Pólux”, entre personalidad y alma, entre nuestros valores egoístas y nuestros valores desinteresados, entre el racismo o el nacionalismo xenófobo y el espíritu de confraternidad universal. Este estado de disociación, es el origen de todo el dolor del presente, en el planeta.



La energía de Géminis: el universo como relación
En Aries arrancamos con una energía de explosión e irradiación, con un máximo de luz. En Tauro pasamos –hablando desde el contexto de la física- a la desaceleración y a la acumulación por necesidad de conservación de la energía. Dicho en otros términos, en Aries el universo se manifestó como energía pura y en Tauro como materia prima, o sea que las fases iniciales del Zodíaco nos mostraron los dos grandes vectores de fuerza del universo: la expansión y la contracción, la exhalación y la inhalación.

A Géminis, el tercer momento del Zodíaco, le corresponde la constatación de esta “respiración cósmica”. Con Géminis estamos en la relación propiamente dicha. Nos encontramos con que energía y masa son esta relación expresada -en términos einstenianos- como “energía igual a masa por el cuadrado de la velocidad de la luz” 
(E = M c 2) donde E equivale a energía, M a masa y c2 es el cuadrado de la velocidad de la luz. La masa aparece en la Teoría de la Relatividad como la inercia de una cierta cantidad de energía y esto confiere a la materia propiedades de fantástico depósito energético.

Reacciones ante la potencia de esta energía, durante el plenilunio Géminis/Sagitario
Géminis se relaciona con el “corazón del Sol”. En esta fase, y sobre todo en los días cercanos a la luna llena, ciertas influencias zodiacales fundamentales (sintetizadas y coordinadas) se concentran en nuestro planeta. Esto produce tensión, acción y reacción, y el estado de lucha potente y de dificultad que es tan característico de nuestra vida planetaria, pero a su tiempo produce el despertar de la humanidad a la plena conciencia planetaria. La distribución de esta energía causa en nosotros ciertas reacciones que tienden a experimentarse como:

- Revelación: es cuando las cosas llegan a la superficie y muchas son cosas bellas de las que ni siquiera estábamos al tanto. Aparecen vívidamente en nuestra conciencia grandes sueños. Se nos aproximan grandes visiones, visiones que estaban muy lejos. En la época de la Luna Llena casi las tocamos, las vemos, las sentimos, y tenemos un mayor contacto con ellas. Se nos revelan las mayores bellezas de otras personas, y a su vez estas bellezas de los demás llaman nuestra atención sobre muchas cosas feas y negativas, ocultas en nuestra propia naturaleza.


- Expresión y expansión: una vez que estas visiones ocultas se ponen en libertad, expanden nuestro espacio interior. Nos vemos a nosotros mismos un poco mejor y tenemos la valentía para seguir nuestros sueños y visiones. La expansión y expresión causan creatividad y con ésta podemos significar acciones con las que nos construimos, reformamos y recreamos, a la luz de una nueva visión. Nadie puede expandirse sin creatividad. En este acto, ponemos de manifiesto al Yo real.

- Decisión: ¿qué hacer con estas revelaciones? Es preciso decidir de qué forma, en qué plano, en qué dosis, dónde y cuándo revelar nuestras visiones, ideas y nuestro Yo verdadero. Aquí empieza el problema, porque deberán despejarse muchísimas cosas de nuestra naturaleza, antes de que podamos poner en práctica nuestras visiones. Por ejemplo: si tuviéramos un gran sentido de la solidaridad y voluntad de ayudar a los más desprotegidos... ¿cómo se presentaría esa voluntad en nuestra vida cotidiana, cuando nos sintamos sin ánimo de seguir porque la tarea se hace demasiado pesada? Nuestro logro futuro se basará en nuestra decisión.

- Cambios: luego de tomar la decisión, las revelaciones y el conocimiento nos exigen que cambiemos... ¿qué? Pues nuestro modo de vivir, sentir, hablar, relacionarnos, planificar y crear. Pero no es fácil cambiar... Exige mucha observación de nuestra parte para percibir si los cambios son sólo mecánicos u obedecen a movimientos conscientes. El cambio necesita energía, planificación y sabiduría.


- Empeño en procura de nuevos niveles: el cambio, si es auténtico, clausura un viejo ciclo, una puerta vieja, e inaugura un nuevo ciclo, una nueva puerta. Una nueva visión. Llega un momento en el que nos preguntamos: ¿en pos de qué nivel estoy empeñado en cambiar? ¿En el de mi personalidad o en un nivel más amplio, más cercano a mi Yo real? Un ejercicio interesante consiste en pescar en qué nivel está funcionando nuestra mente cuando estamos distraídos... ¿en qué pienso, adónde vuelan mis pensamientos antes de dormirme, por ejemplo?

Estando continuamente atentos a la dualidad en nosotros, puede crearse un nuevo empeño en procura de nuevas síntesis, porque esta Luna Llena sagitariana del mes de Géminis es, recordemos, la culminación de las tres lunas llenas principales del Zodíaco.

En Géminis/Sagitario tenemos la máxima oportunidad de rever la cosecha de las tres lunas y poner nuestra nueva vida en relación con el mundo y la humanidad entendidos como nueva síntesis para la unidad. Esta es la noción del Amor en Géminis, aumentado con la confianza emocional sagitariana del momento del plenilunio; es lo que nos permite rever el camino que la humanidad tomó hasta el presente, evaluar y a la vez confiar que encontraremos el camino para ayudar en el giro que es preciso imprimir a dicho rumbo.


El tercer trabajo de Hércules (Géminis)
Citado desde la página de Ricardo A. Georgini (**)

"El trabajo de Hércules relacionado con el signo de Géminis es la obtención de las manzanas de oro de las Hespérides. Es un trabajo muy largo, lleno de un rico simbolismo, representando el desafío de traer las elevadas ideas y aspiraciones para la vida práctica, manifestando así sabiduría.
En el mito, las Hespérides eran tres ninfas que habitaban un jardín secreto, donde crecía un árbol que daba frutos de oro. Hércules recibió la tarea de conseguir tales frutos, pero nadie sabía dónde quedaba el jardín. El héroe inició su búsqueda yendo para el norte, en busca de la ayuda del sabio Nereo. Se encontró muchas veces a Nereo sin reconocerlo, así como tampoco reconoció las pistas que el sabio sutilmente le proporcionó. Luego, Hércules se dirigió al sur y se enfrentó con la serpiente Anteo, invencible cuando estaba en contacto con la tierra. El héroe tuvo que levantarla en vilo y estrangularla en lo alto para alcanzar la victoria y poder proseguir. Entonces fue para el oeste y conoció a Busiris, que afirmaba ser el único portador de la verdad. Hércules le creyó y se convirtió en su seguidor, olvidándose de su búsqueda y perdiendo mucho tiempo. Finalmente recordó y comprendió las palabras de Nereo: “la verdad está dentro de tí”. Así se liberó y retomó la búsqueda de las manzanas de oro.

En seguida, Hércules encontró a Prometeo encadenado a una roca, con buitres comiéndole el hígado. Y de nuevo se olvidó de su búsqueda, pero esta vez para ayudar a alguien que necesitaba socorro. Ahuyentó a los buitres, liberó a Prometeo y cuidó de sus heridas. Y he aquí que Prometeo le indicó la dirección en que debía buscar el jardín. Para el este, por lo tanto, se dirigió Hércules, pero cuando finalmente halló el árbol, vio a Atlas allí próximo, sosteniendo el peso del mundo sobre sus hombros. Y una vez más, Hércules se olvidó de su objeto de deseo y fue a auxiliar a Atlas en su tremenda tarea. Transfirió el peso de los hombros de Atlas a los suyos. Liberado, Atlas y también las Hespérides trajeron las manzanas de oro para Hércules, y así el trabajo fue realizado.

El oro representa el alma, así como la plata representa la personalidad. Un fruto de plata simbolizaría el conocimiento mental; las manzanas de oro del mito simbolizan la sabiduría espiritual. El fruto es la última cosa producida por el árbol, como resultado de todas las etapas anteriores de su ciclo vital. La sabiduría, semejantemente, debe ser producida por el propio individuo, aprendiendo con sus experiencias en la vida. Sin embargo, el árbol no puede producir el fruto para sí mismo, sino para el mundo. La sabiduría también: existe para ser compartida.

En su búsqueda de la sabiduría, Hércules comienza por el norte, símbolo de su interioridad o subjetividad. El sabio Nereo representa el alma de cada individuo, que le proporciona muchas directrices sutilmente, muchas veces sin que éste las reconozca como tales. En el sur (el mundo externo y concreto), Hércules se enfrenta con la serpiente de los poderes psíquicos y dones espirituales de todo tipo, que atrapan cuando se enfatiza en la apariencia (la tierra o el suelo), en vez de en el significado. En el oeste (el contacto con los otros), Hércules se permitió creer que sólo por formar parte de cierto grupo y seguir cierta autoridad (Busiris) estaría más próximo a la sabiduría.

Pero la única y verdadera autoridad es la sabia voz de la propia conciencia dentro de cada individuo.

Gradualmente, a través de intento y errores, el individuo comprende que nadie puede darle la sabiduría, sino que ella va a florecer en su interior a medida que él procure aliviar el sufrimiento de la humanidad (Prometeo) y cooperar con el trabajo de los Instructores de la humanidad (Atlas). Cuando estamos empeñados en servir, la sabiduría viene como una consecuencia natural.
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(***)
Ricardo A. Georgini / ricardogeorgini@yahoo.com.br
http://logosastrologiaesoterica.blogspot.com.ar/2011/06/geminis-la-sabiduria-del-servicio.html
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Invocación universal
Los hijos de los hombres son uno solo y yo soy uno solo con ellos.
Busco amar, no odiar...
Busco servir, no exigir debido servicio...
Busco curar, no herir...
Que el dolor aporte debida recompensa de luz y amor
Que el alma controle a la forma externa, y a la vida y a todos los acontecimientos
Y revele el amor
Que subyace en los sucesos del tiempo.
Que lleguen la visión y la intuición
Que se revele el futuro
Que aparezca la unión y desaparezcan las divisiones externas
Que prevalezca el amor
Que todos los hombres amen...


Fuentes:(*) Es bueno -para los estudiantes de astrología- recordar que signo implica angularidad a partir del cero grado o Punto Vernal y constelación implica ubicación en el espacio. Así es como Antares sigue siendo la estrella brillante de la constelación del Escorpión -dato astronómico indudable- y al mismo tiempo se muestra en el mismo ángulo que la Luna y Saturno, mojón angular que los astrónomos llamamos Sagitario, porque sigue teniendo lugar entre los grados 240/270 a partir del cero grado del Punto Vernal. Esta relación es parte del malentendido -totalmente bizantino- que aún subsiste entre astrólogos y astrónomos, que decimos lo mismo sólo que con diferentes referencias simbólicas. Si quieren ampliar la noción, cfr: "El Zodíaco: un patrón configurador del espacio referido al sistema solar pero dibujado desde la Tierra", por Olga Weyne en:
http://astrologosargentinos.blogspot.com.ar/2011/01/el-zodiaco.html

(**)“Sinfonía del Zodíaco”, de Torkom Saraydarian., Bs.As., Kier, 1986

“Los Trabajos de Hércules”, de Alice Bailey, Madrid, Luis Cárcamo ed.,1983

(***) Ricardo A. Georgini / ricardogeorgini@yahoo.com.br  http://logosastrologiaesoterica.blogspot.com.ar/2011/06/geminis-la-sabiduria-del-servicio.html

“Astrología y Mandala: el Zodíaco como pulso e impregnación”, de Olga Weyne, Bs.As., Red LunaVenus, 2007.

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OW, Buenos Aires (CABA) 2 de junio 2015

miércoles, 27 de mayo de 2015

Neptuno y el significado mítico del Agua

LA COFRADÍA DEL LAGO
Olga Weyne
Cuento escrito a fines de 1987.
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En las épocas en que los continentes se dibujaban de otra manera sobre los océanos y cuando la luz producía un reflejo diferente al atravesar la atmósfera de la tierra, los hombres lo compartían casi todo: su comida, sus hijos, sus armas, sus pensamientos, sus sueños.

Al mismo tiempo, había algo que diferenciaba a un hombre de otro; lo que mejor reflejaba esto era el brillo de sus ojos y la aureola transparente que envolvía a cada uno.

Las cosas en común eran diversas. No todos los hombres, además, compartían todo dentro del mismo grupo. Así por ejemplo, había quienes intercambiaban sus sueños con cinco o seis amigos, por un lado; pero mancomunaban sus proyectos de guerra con otros tres.

A veces se compartían cosas que a nosotros, desde nuestro presente, nos parecerían muy extrañas. Algunos, en efecto, repartían entre sí los secretos de las flores azules de un valle. Otros, eran los únicos que podían mirar los frutos de la tierra a través de los colores de un doble arco iris.

Un grupo muy particular era el que compartía las imágenes del Lago Grande. Este era un lago volcánico de origen inmemorial, en el que se habían realizado ciertos baños rituales en los comienzos de la Era. Su agua era un fluido misterioso, un plasma de composición química desconocida para la ciencia de nuestros días. La más inquietante de sus particularidades era que quienes se sumergían en ella no podían determinar muy bien, al cabo de un rato, si estaban nadando o volando.

Entre los que conocían el secreto del Lago había algunos "hombres peces" (así llamaban a los que ya se habían "graduado" en esta rara especialidad), y eran los que podían sumergirse hasta mayores profundidades. Los que aún estaban en el aprendizaje de este interesante recurso, no se aventuraban al principio mucho en él, ni permanecían sumergidos demasiado tiempo en sus aguas. Una vez que comenzaban a percibir esa sensación extraña –algo semejante a estar flotando en un éter indefinido- y apenas notaban que sus cuerpos comenzaban lentamente a descender llamados por el rumor que crecía desde el fondo, algo los asustaba un poco y volvían a salir. Siempre prometiéndose a sí mismos, desde luego, volver al día siguiente.

Los graduados les recordaban con paciencia, puesto que ya conocían gran parte de los recovecos del Gran Lago, que nada debían temer, que no se ahogarían aunque al principio sintieran esa extraña sensación asfixiante. Como se sabe, en aquellos tiempos los hombres aún no habían perdido la facultad de respirar debajo del agua. Pero una cosa eran las aguas costeras y otra, muy distinta, aquellas profundidades hechizantes.

De cualquier manera -confiando cada vez más en las indicaciones de los que ya lo habían experimentado alguna vez- los aprendices iban paulatinamente perdiendo ese miedo indefinible.

Pero el Gran Lago tenía otra característica, en realidad la más importante: su plasma estaba preñado de imágenes de distinto y variadísimo tipo: visuales, auditivas, táctiles, olfativas, gustativas, emocionales, mentales y muchas otras relativas a sentidos y capacidades que los hombres de hoy hemos perdido por atrofia.

La cofradía del Lago sabía cual era el momento ideal para sumergirse en él. Elegían esos días en los que el agua parecía a punto de rebalsar. El aspecto que presentaba en tales momentos era muy atemorizante para todos los hombres que no pertenecían al grupo porque producía la sensación de un desborde inminente. Nadie supo nunca qué afluente generaba este fenómeno porque en el Lago sólo desembocaban ríos calmos. Lo que todo el mundo sabía, es que periódicamente el Lago amenazaba con inundar el valle.

En esos días extraños la superficie tranquila y serena del Gran Lago semejaba un gigantesco espejo de bronce, quieto bajo la luz dorada de la tarde. El agua llegaba hasta el borde, cubriendo incluso la hierba de las orillas. Cualquiera que se acercara en esos momentos tenía la sensación de una gigantesca burbuja líquida viviente, engañosamente quieta porque en una fracción de segundo podía estallar y expandirse, arrasándolo todo.

Ese momento, el más atemorizante y fascinador a la vez, era el elegido por los miembros de la cofradía del Lago para sumergirse y realizar sus prácticas. Pero acá viene lo más extraño: en cuanto empezaban a descender a las profundidades, las aguas comenzaban lentamente a bajar de nivel.
Este era el motivo por el cual los hombres y mujeres de este grupo resultaban muy apreciados por el resto de los habitantes del valle: veían en ellos una garantía contra el desborde del Lago.

Una vez sumergidos, aprendices y guías comenzaban a nadar hacia abajo, hasta distintas profundidades. Los primeros, menos entrenados, al cabo de un tiempo volvían a la superficie. Los entrenadores, más arriesgados en función de su práctica, seguían su ruta audaz hacia zonas cada vez más profundas y secretas.

Mientras los "hombres peces" permanecían sumergidos en el Lago –algunos cerca del fondo y otros más cerca de la superficie- todos quedaban ligados por una sensación común. Una especie de red invisible los vinculaba y era algo que nadie ajeno a la cofradía podría jamás experimentar. Se trataba de una voluptuosidad indefinida, una vibración que los tensionaba de manera semejante, proveniente de las ondas mágicas del Lago. Podían transmitirse unos a otros, sin palabras, esa sensación; todos sabían, de alguna manera, que estaban sintiendo lo mismo.

Pero el ritual del desborde no duraba indefinidamente. Una vez llegado el momento de salir del Lago, aún mojados y con algas en los cabellos, estos hombres y mujeres de naturaleza acuática se encaminaban a distintos lugares de la comarca. Porque su tarea tenía una segunda e importante parte: debían transmitir, de formas diversas, las imágenes que el Lago les había donado.

Los que habían recogido sonidos, por ejemplo, iban –transformados en juglares- a tocar con sus distintos instrumentos a los pueblitos y castillos de la zona, para alegrar a los habitantes con la música renovada y los acordes asombrosos que extraían de los mismos. Su visita era esperada y anhelada por muchos. Los que habían recibido olores, se transformaban en artesanos de los perfumes más delicados o en cultivadores de flores exóticas, que iban distribuyendo aquí y allá.

Quienes habían recibido colores y formas, visitaban los pueblos para pintar en las paredes de las casas o en las murallas, maravillosas figuras y motivos que dejaban casi en estado de encantamiento a sus observadores.

Algunos eran impregnados por palabras resonantes, y con ellas construían canciones o historias; luego acompañaban a los juglares en su recorrida por los castillos, para contarlas en los banquetes de los señores o a los sirvientes, en las cocinas.

De esta manera cada uno devolvía el don con que el Lago lo había impregnado. El resto de los hombres recibía esos regalos como una muestra del altruismo de la cofradía. En realidad, lo que nadie sabía era que sus miembros no podían dejar de hacer la distribución a los demás de su propio don, porque de lo contrario las imágenes estallaban dentro de sus almas, enloqueciéndolos.
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Un día esa tierra misteriosa dejó de existir. La mayoría de sus habitantes murieron aunque se cree que algunos lograron emigrar antes de la hecatombe, salvándose. De cualquier manera, al cabo de miles de años ya nadie recordaba aparentemente todo lo que esa región maravillosa había albergado durante tanto tiempo. Sólo quedaban leyendas, dispersas en algunos lugares, pero nada más.

Las almas de los hombres, como se dijo alguna vez –o por lo menos ciertas chispas diminutas alojadas en ellos- siguieron rotando periódicamente sobre la superficie renovada de la tierra. También se dijo que, al reaparecer, lo hacían después de haber olvidado todo su pasado, cercano o lejano.

Las almas de los hombres de esa tierra antigua también reaparecieron, en distintos lugares del globo, una y otra vez, mezclándose con las de los hombres nuevos que a su vez nacían y morían, igual que ellos, para de nuevo volver a reaparecer.
Lo hicieron, asimismo, los miembros de la cofradía aunque, como era previsible, ninguno recordó nunca más sus baños y zambullidas en el Gran Lago.

En las distintas épocas que se sucedieron hasta ahora, hubo momentos en los cuales dos, tres y a veces más miembros del grupo de los "hombres peces" volvieron a encontrarse en un mismo lugar. No era, desde luego, lo habitual.

Un ritmo misterioso daba lugar a esos encuentros. Al parecer éstos eran necesarios para completar un proceso que había quedado trunco desde los días del Gran Lago. Los aprendices, esos varones y mujeres que no habían llegado a conocer el misterio de la profundidad acuosa, permanecían con su entrenamiento incompleto y ello trastocaba cierto orden en el cosmos.
Aparentemente les competía a los miembros más entrenados, como en aquellos días de las zambullidas, recordarles las características del viejo aprendizaje.

Por supuesto, de esto no eran conscientes ni unos ni otros aunque los antiguos entrenadores –a medida que la rueda de la historia humana había ido avanzando- fueron sospechando cada vez con mayor claridad que se les estaba haciendo jugar un papel determinado. Los aprendices también entreveían algo de esto en sus sueños o en algún destello que cada tanto disparaba imágenes incomprensibles en sus cerebros.

Estos reencuentros entre aprendices y entrenadores olvidados de su origen tuvieron lugar a lo largo de la historia, dando lugar a diversas situaciones, algunas dramáticas, otras divertidas y otras directamente no registradas. Tarde o temprano, de cualquier manera, todas las reuniones pendientes deberían realizarse, hasta que el aprendizaje quedara completo. Lo que el orden cósmico requería era que todo aprendiz llegara en algún momento a ser un guía, para que el entrenamiento en el buceo de profundidades alcanzara a todos los hombres.

Lo divertido o lo dramático de esos reencuentros giraba casi siempre en torno del pánico de los aprendices. La presencia del entrenador de la antigua cofradía solía sumirlos en un desconcierto total, del que a veces salían airosos –completando, al menos en modesta medida, su antiguo entrenamiento interrumpido- y otras fracasaban, especialmente cuando no podían reprimir su compulsión a la huida.

Pero a medida que los siglos fueron transcurriendo, también los aprendices comprendieron en parte lo que se esperaba de ellos, en especial en los últimos tiempos, después de multitud de encuentros anteriores poco fructíferos.

De haberse percibido el ritmo de estos entrecruzamientos entre entrenadores y aprendices "amnésicos", a lo largo de la historia, algunos enigmas hubieran quedado develados. Pero como no fue así, los historiadores elaboraron hipótesis forzadas para explicar lo inexplicable: aquel rey misteriosamente traicionado por su mejor ministro; esa batalla incomprensible que, a punto de ser ganada, se perdió cuando un pánico imparable cundió entre los soldados de la vanguardia; aquellas maravillosas estatuas de vírgenes y cristos de madera que los indígenas americanos comenzaron a esculpir casi sin enseñanza previa de la técnica europea; la aparición de las mismas ideas y teorías en hombres que jamás se habían puesto en contacto en su vida. Y tantas otras cosas más...

Pese a todo, lo cierto es que los entrenadores y aprendices renacidos hasta nuestros días –o sea, los que siguen sintiendo en común la vibración mágica del agua- van recuperando aquellas imágenes encantadas del Gran Lago. El grueso de ellos aún no recuerda con claridad los detalles de dicha época, aunque se dice que ya hay algunos a los que se les devolvió parcialmente la memoria.

En realidad, desde esos días lejanos, el plasma acuático del Lago nunca dejó de crecer, casi hasta el estallido, para luego volver a retirarse lentamente. De alguna manera –se ignora cómo- el mecanismo de desagote siguió funcionando a través de los "hombres peces" olvidados de su origen.

Por lo que hoy se sabe, desde el lugar desconocido en el que todavía existe, cada vez que la masa líquida y viviente del Gran Lago, engañosamente quieta, comienza a amenazar con el desborde, los miembros de la cofradía tienen una vez más la ocasión de reconocerse entre sí.
Uno o varios aprendices obtienen, en esos momentos, la oportunidad de perder el miedo a las profundidades aunque éstas -cada vez menos, por cierto- todavía se les siga pegando como las algas del Lago, a los cabellos.

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Olga Weyne- Cuento escrito en setiembre de 1987. Buenos Aires.