martes, 3 de mayo de 2016

CARTA NATAL DE LA ARGENTINA (parte uno). EL PRESENTE SE COMPRENDE RESIGNIFICANDO EL PASADO

UNA LECTURA DESDE EL 2016... 
SOBRE AQUEL MOMENTO CRUCIAL EN NUESTRA HISTORIA 
(LA CRISIS DEL 2001-2002)


Mucha agua corrió "bajo el puente" entre la enorme crisis del 2001-2002 y la actualidad. En ese momento propuse una construcción de varios núcleos o áreas simbólicas de la carta de la Argentina, cuya lectura tuvo una gran difusión entre alumnos y egresados.

Con el GRUPO SOLSTICIO 2015 nos proponemos, a partir del 8 de mayo 2016, reanudar y actualizar aquella exploración. La enmarcaremos en un ejercicio vivencial y a la vez reflexivo, primero entre nosotros mismos a manera de ensayo. Y si los frutos son interesantes, la intención es ofrecerlo luego a la comunidad invitando también a los amigos no astrólogos.



LAS DOS ARGENTINAS QUE "SOMOS"
Así estoy nombrando en el presente a este trabajo, a diferencia del 2001 en que propuse para esos seminarios de egresados el título: "La Argentina que somos". En la segunda parte de este artículo, que les linkeo más abajo, les recordaré todo lo que entrañaba en aquella época nombrar así la investigación.

Pero el tiempo cíclico corrió y, entre otros tránsitos importantes, en el medio tuvo lugar un arranque muy esperado ya desde aquella época: el año 2008. No porque "predijéramos" que iba a tener lugar el conflicto entre el gobierno kirchnerista y las patronales del campo, sino porque en ese año arrancaba el ciclo Sol-Luna de la carta de la Argentina, a ocho grados de la Luna capricorniana, en la casa IV. Esperábamos algún indicio, algún mojón representativo, desde luego. 

Sincrónicamente, sólo hacía un año que había asumido Cristina -fue en el 2007- quien a su vez, durante el año 2006, arrancaba su propio ciclo Sol-Luna, en Aries y en casa XII. Los astrólogos sabemos que estos ciclos de treinta años son muy observados por quienes seguimos la línea jungiana del "camino de individuación", tanto en el destino de los sujetos particulares como en el de los colectivos.

Cuando llegó el momento la vida activó la escena del guión. Vino con algo muy duro de aceptar: una traición arquetípica a través del famoso voto "no positivo" del vicepresidente de Cristina, Julio Cobos, que marcó definitivamente un rumbo. Y no sólo en lo económico. 

Aquí se hizo palpable y visible el diseño de las Dos Argentinas. Una de ellas, representada por los propietarios sojeros, fue ahondando su encono hacia "esa mujer" -el término resuena: en un pasado ya lejano, a "otra mujer" también le decían así- y arrastrando en el imaginario a capas medias que hasta ese momento se habían mantenido relativamente neutrales. 

La otra Argentina, empezó a percibir el desborde emocional en las críticas hacia Cristina, la escasa relación concreta de esas críticas furibundas con los argumentos económicos esgrimidos; y a enojarse con esta desproporción. Era evidente que se hablaba de "otra cosa". Y con la muerte de Néstor Kirchner, en octubre del 2010, ya todo quedó más que expuesto. No había retorno en esta clara, contundente, dolorosa pero a la vez realista exposición: la Argentina no es sólo un país canceriano. Hubo siempre Dos Argentinas, sólo que el ideal de unidad intenta una y otra vez camouflarlo. 

En esa época escribí una secuencia que llamé "La Argentina es femenina por dónde se la mire". No me daba cuenta que -cuando lo estaba escribiendo- REGULUS, la estrella más brillante de la constelación de Leo, empezaba a mostrársenos en Virgo. Pronto se verá por qué digo esto, qué intuiciones me dispara y a qué conclusiones (provisorias) me conduce.

Los relatos arquetípicos de las Dos Argentinas empezaron a competir, en su bifurcación, de una manera cada vez más visible y encarnizada.

ASTRÓLOGOS ARGENTINOS TENDIENDO PUENTES
Sobre estos mojones y sobre tantos otros he y hemos escrito mucho. Desde el año 2010 lo hicimos en el blog de AATP (Astrólogos Argentinos Tendiendo Puentes), otro grupo que se gestó al calor de esos años alquímicos. En ese caso la intención fue agrupar investigadores de diversas tradiciones, astrológicas y políticas, para intercambiar propuestas y evaluar si esos puentes podían ser tendidos y cuándo. 

Fueron años muy ricos, de reuniones presenciales mensuales, muchos intercambios y debates en los foros. El producto de ese trabajo aún se extiende y visibiliza a través de una página de comunidad en facebook, con miles de seguidores. Sin embargo, de a poco fuimos corroborando que esos puentes aún demorarían en ser construidos, si es que alguna vez realmente ello ocurría. Celebramos haber usado el gerundio ("tendiendo") y no haber propuesto que ya estaba a punto la construcción.

LA "GRIETA" SE ENSANCHA
El último período de Cristina, con las elecciones del 2011 hasta las de fines del 2015, marcaron la profundización de un proceso a mi entender mal comprendido. Se lo llamó "la grieta" en un sentido peyorativo y proyectivo, acusándose al gobierno "de los K", en particular a la presidenta y a los jóvenes de La Cámpora, como generadores de esa malhadada división. Digo mal comprendido no porque niegue la obvia y clara división -precisamente- entre esas Dos Argentinas, sino por la carga valorativa negativa que se le quiso imprimir desde una de ambas: desde la Argentina gobernada por los monopolios de los medios masivos de comunicación, que es la misma de los empresarios sojeros del 2008, actores desaforados de esa división en el arranque del ciclo sol-luna de la Argentina.

Por todo lo dicho, es muy claro que el dominio o hechizo de este relato proyectivo y oscuro, demonizante del kircherismo en general y de Cristina en particular, ya existía antes del triunfo del Pro. Vuelvo aquí a mis meditaciones sobre Regulus y su ingreso a Virgo -siempre desde la humana perspectiva interna al sistema solar. Es un cambio de vibración al que solo se puede asistir cada 2000/2200 años, el lapso de una Era, pero con un enorme grado de precisión en el momento del "paso de la estrella" al signo siguiente: ésto ocurrió el 28-29 de noviembre del 2011. 

MUJERES SOLARES, VARONES LUNARES
¿Qué pasaba en esos momentos? Muchas, muchísimas cosas decisivas que pueden ser leídas arquetípicamente como "empieza en el planeta el reinado de las mujeres solares"; con toda la carga de luz y sombra correspondiente, desde luego. Con todo el riesgo que implica polarizarse hacia creencias matriarcales que -huelga decirlo- son lunares y no solares. Ya compartiremos mucho sobre este apasionante tema.

De todo lo que pasaba en ese momento -28 / 29 de noviembre del 2011- voy a seleccionar sólo un tema: Cristina acababa de ganar por un abrumador 54% su segundo mandato. Si la hipótesis -que comparto con otrxs investigadorxs- dice que podemos simbolizar con este ingreso, entre otras cosas, la visibilización del arquetipo de lo Femenino Solar, reconozcamos que el triunfo de Cristina justo en esa etapa es de una sincronicidad apabullante. Entre otras cosas, se ahonda su distancia con Hugo Moyano y con esto la escisión con el universo de los gremios históricos cuya imagen arquetípica es tan patriarcal y básica como la de los sojeros del campo. Cuatro años después devino en la derrota del ballotaje por menos de 2 puntos, ligada asimismo a la distancia entre Cristina y los "barones del conurbano", otro reducto patriarcal de rancia estirpe.

Pero hay más aún: Regulus (a cero grado de Virgo) quedó ubicada justo enfrente del Sol natal de la presidenta (a cero grado de Piscis) y esta sincronicidad posiblemente fue demasiado. Por eso esta otra hipótesis de trabajo se centrará en que, lo que ella simboliza y genera, antes que desacuerdos político-económicos, es un enorme sacudón en el paradigma patriarcal. 

Notemos que, compensatoriamente, la Luna de Macri -si confiamos en la carta natal que se le atribuye- cae a un grado de Piscis, exactamente sobre el Sol de Cristina. Si queremos sumar aún más sincronicidades, el Sol de Milagro Sala cae también a 1 grado de Piscis. Un varón lunar y estas dos mujeres solares, en particular la presidenta, encarnando arquetipos del recambio del vínculo masculino-femenino en los albores de la nueva era acuariana. 

Por ese motivo, creo que la grieta -término enojoso- podría retraducirse como el Gran Río que todavía separa las orillas de las Dos Argentinas. Que siempre lo hizo pero que en los últimos tiempos, en particular a partir del 2011, se tornó encandiladora de tan obvia y visible, como para que nos hagamos cargo del diseño que nos corresponde. "Somos" un país canceriano que anhela la unidad, pero "viajamos" a través de un ascendente libriano que nos pide hacerlo desde dos perspectivas opuestas y complementarias.

Las Dos Argentinas expresarán esta divergencia tajante por un largo tiempo, eso opino. Y no tendríamos por qué dolernos ni enojarnos por este destino. ¿Alguna vez nos reunificaremos? ¿Alguna vez acaso estuvimos realmente reunificados? ¿Alguna vez los dos platillos se vivenciarán como una sola cosa, como si fueran el fiel de la balanza? No lo sé ni creo que nadie lo sepa. Sí creo que podemos aspirar a una cosa: que una Argentina viva y se vivencie a sí misma en sus creencias de manera totalmente opuesta a como lo hace la otra Argentina, no quiere decir que una deba exterminar a la otra. Eso ya lo intentamos varias veces; la última fue a través del mayor genocidio de nuestra historia contemporánea y al final, la grieta se agrandó. 

No va por ese camino entonces: ni exterminio del "otro" ni falsas idealizaciones respecto de una unidad canceriana que, por ahora, no puede integrarse al desafío de un destino libriano. Habrá que esperar, habitar la zona de cada uno, vincularse desde allí de maneras lo más civilizadamente posibles, esperar turnos para el recambio gubernamental, dialogar cuando se pueda y acerca de lo que se pueda, negociar paso a paso las necesidades de cada sector. Pero a la vez madurar las propias intuiciones, valores y sentido de la vida, en cada una de las dos orillas simbólicas. El hecho de tener la mayoría de nosotros convivencia familiar, laboral, profesional, con personas de la Otra Argentina, a veces muy íntima y cercana y muchas veces también con lazos de auténtico cariño, nos obligará a vivir en esta tensión creativa que no tiene por qué ser negativa o frustrante ... ¿Cuánto? El tiempo que sea necesario, podría decirnos Cronos.

Esta es entonces, amigxs, mi hipótesis abarcadora actual, desde la que quiero subsumir el relato arquetípico que nos muestran aquellos "núcleos" parciales propuestos en el 2001. Sigo apostando por ellos, si bien resignificados a partir de la acumulación de eventos de estos doce años singulares como pocos -y sigo dando mi opinión- en la historia contemporánea argentina. 

En la parte tres de este artículo volveré a mostrar por qué proponíamos esos "núcleos" en la lejana época de nuestra mayor crisis contemporánea.

UN COMENTARIO METODOLÓGICO SOBRE LAS ÁREAS O NÚCLEOS SIMBÓLICOS DE LA CARTA DE LA ARGENTINA
Hasta el presente, observo que varias de esas hipótesis que en su momento elaboré, en el 2001-2002, siguen siendo usadas como marco de lectura para el abordaje de la carta de nuestro país por algunxs astrólogxs que escriben sobre el tema. He insistido mucho en que la "construcción de núcleos" de una carta es eso: una propuesta, una hipótesis, por lo tanto no es posible trasladar a un marco interpretativo personal los núcleos construidos por otro astrólogo.

No pueden por lo tanto ser replicados sin más -como algunos hicieron- para luego darles su propio sentido y significación, incluso opuestos al de la autoría plagiada. Eventualmente, si se usan las hipótesis de otro investigador para rebatirlas -lo que es muy bueno para que circule el espíritu crítico- es preciso mencionar la fuente de donde provienen. 

Sé que en muchos casos esta manera de escribir, sin ninguna mención a fuentes, es ingenua y no entraña intenciones de plagio. Simplemente falta a veces una gimnasia o una formación previa en los modos de la investigación y la escritura. En otros casos no hay tal ingenuidad y se percibe la intención de arrebatar creatividad -no de compartirla- pero no es fácil desnudar públicamente a estas personas, ya que en general le escabullen a los debates explícitos y fundamentados. 

He optado por una tesitura intermedia y es la que en estas líneas expreso: mostrar la existencia de estas penosas prácticas, que agotan y banalizan la vocación de la investigación, en cualquiera de sus ramas. Y en lo particular, a quien le quepa el sayo que se lo ponga y sino ... "ni modo" como dicen en México. 

Acoto finalmente que me parece una buena práctica recordar por escrito -o por cualquier otro medio- cada tanto estos abusos y banalidades, porque diluyen la tarea y el entusiasmo de tantas otras personas bien intencionadas. Celebro no ser la única que se anima a hablar en estos términos, ya que en facebook he leido similares reflexiones de parte de otrxs investigadorxs de la astrología.

Entiendo que este diseño también se percibe en el mundo de la política, de la economía y de la cultura en general: no se debate con calma y fundamento. Se proyectan en la otra parte contenidos subjetivos parciales, teñidos de supuesta universalidad. No se asume que cada uno mira desde su orilla, desde su particular ángulo de mira. Esta falacia sigue siendo el arma de devastación de psiquismos más poderosa en el presente de la humanidad. En nuestro país, una de las Dos Argentinas la usa impunemente, blindada por el 99 % de los medios monopólicos audiovisuales. Han atontado y desalentado a la mitad de la población, que por eso habita también el territorio simbólico de esa zona de la bifurcación pero sin percibir su falta de libertad en la elección de sus ideas, 

En la otra Argentina habitamos los que decimos que todo se mira desde un ángulo determinado. Que no hay un periodismo independiente así como no hay astrólogos que hablen o escriban neutramente. Que todos necesitamos asumir, expresar y hacernos cargo del parcial punto de vista de cada uno. Me siento habitando momentáneamente esta Argentina y además lo explicito cada vez que puedo. Es una zona simbólica, tanto como la otra. 
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Desde estas dos hipótesis por lo tanto quiero revisitar los núcleos de la carta de la Argentina:
- Las Dos Argentinas que Somos
- Lo femenino solar irrumpiendo en el planeta (Regulus).

Cuando con el Grupo Solsticio 2015 tengamos algo para mostrar, los convocaremos, queridxs amigxs. Entretanto, los invito a seguir leyendo la Parte Dos de estas reflexiones.

Bendiciones...
ow
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PARTE DOS: compartiendo códigos con amigos no astrólogos

CARTA NATAL DE LA ARGENTINA (parte dos). COMPARTIENDO CÓDIGOS CON AMIGXS NO ASTRÓLOGXS


MAYO DE 2016. MUCHA "AGUA CORRIÓ BAJO EL PUENTE" EN LA HISTORIA ARGENTINA ENTRE LA CRISIS MAYOR DE SU HISTORIA CONTEMPORÁNEA (2001-2002) Y EL PRESENTE.

HOY ESTAMOS EXPLORANDO, EN EL GRUPO SOLSTICIO 2015, LA CARTA NATAL DE LA ARGENTINA SEGÚN LOS DESAFÍOS Y DATOS DE LA ACTUALIDAD. PERO ES UN PROCESO, UNA CONTINUIDAD... Y SE IMPONE RECORDAR LA MIRADA PROPUESTA EN ESE ENTONCES.

Así mirábamos hace catorce años desde nuestros grupos de exploración: en lo histórico, en lo político y en lo astrológico. 

Como les dije en la parte uno, todo lo que figura en esta segunda parte (y en la tres, que le sigue), fue escrito hace dos septenios atrás... ¡me produjo vértigo volver a leerlo, luego de tantos años! A ver qué opinan, amigxs. A mí me generó varios ataques de deja-vu o "recuerdos del futuro". Con quienes me reúno de manera presencial, ya amplificaremos esta experiencia, que nos dará material para lo que sigue en el presente. Con los demás, ya me comentarán vía fb como siempre lo hacen, que es donde tengo habilitado el diálogo con ustedes (desde los distintos grupos internos que nos mancomunan o desde mi perfil personal) 

Bien, a sumergirnos en el pasado. Aquí va, tal cual.
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LA CRISIS DEL 2001-2002

Transcripción de una secuencia de charlas abiertas (2001-2002).
Copyright (reservados todos los derechos).


Para que la astrología no sea un refugio,
sino un aporte
a las transformaciones que vivimos...

En esta sección transcribimos las dos primeras charlas abiertas del programa que, desde enero y hasta diciembre de 2002, contó con un público de amigos del espacio Red LunaVenus. Dichas reuniones se realizaron en Casa XI el primer sábado de cada mes a lo largo de todo el presente año 2002, de 19 a 21:30 hs.


La intención de este emprendimiento fue, en primer término, participar y hacer un aporte en la difusión e intercomunicación de las distintas redes solidarias que se han conformado en los últimos tiempos en nuestro país, generadas por la crisis que vivimos.


En segundo lugar, tuvieron por finalidad retraducir algunas hipótesis que surgieron en mis cursos de Casa XI, después que dí a conocer un análisis de la Carta Natal de la Argentina el pasado año 2001. Por ejemplo: ¿dónde se esconde o se proyecta la sombra colectiva? ¿Qué lectura de nuestro destino como país nos permite hacer esta crisis económica? ¿Qué proyecciones se pueden hacer hacia el futuro?


Por último -por tratarse de charlas de difusión- el lenguaje usado intentó no ser astrológico salvo en su mínima expresión. Esto sirvió para que pudiéramos invitar a nuestros amigos no astrólogos y compartir con ellos en términos de “todos los días”, parte de lo que acostumbramos simbolizar a través de la astrología. O sea que se trató asimismo de una propuesta didáctica para los alumnos y egresados de Casa XI, ya que aprender a “comunicar sencillo” y a abrir nuestro código al lenguaje cotidiano, es parte ineludible de nuestra tarea profesional.
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LA ARGENTINA QUE SOMOS
PRIMERA CHARLA-DEBATE
Coordina: Olga Weyne

Una mirada sobre la historia argentina y sobre la enorme creatividad de su crisis actual
24 de enero de 2002

Invitan y organizan: "Lobas CXI" (Red LunaVenus)


Antes que nada queremos agradecer tanta concurrencia, que no esperábamos realmente y en función de esto pedir disculpas por las incomodidades de espacio y de temperatura. Tampoco contábamos con que éste sería el día más caluroso de la temporada... Simplemente “ocurrió”... como tantas cosas que pasan en los últimos tiempos.


También queremos decirles que estas charlas son una iniciativa del grupo “Lobas CXI”, un seminario en el que algunas mujeres de Casa XI nos convocamos para hacer un trabajo desde el femenino profundo (1). En un momento dado esta red “lobuna” se amplió y empezamos a colaborar con otras redes solidarias. Así es como estas reuniones tendrán una motivación especial: que lo recaudado por el aporte voluntario de todos ustedes cubra las necesidades de compras de leche para la “Casa de Día Antilco”, un emprendimiento del Dock Sud que ampara a niños y adolescentes de la zona.


En otro seminario que coordino en Casa XI –también llamado “La Argentina que somos”- empezamos a leer la actualidad del país y del mundo a la luz de la astrología. Debido a los sucesos increíbles del 2001, el interés de esa investigación creció. Los asistentes de ambos seminarios armaron en octubre 2001 una reunión parecida a ésta, para leer energéticamente en qué condiciones había quedado el mundo y el país después del estallido de las Torres Gemelas (11 de setiembre 2001). ¡Fue hace sólo cuatro meses, y parece que hubiera transcurrido un siglo!

Luego, los sucesos de la crisis argentina  a partir del mes pasado, diciembre 2001, se sucedieron implacables... Y así surgió la idea de volver a contar con un ámbito donde resignificar tanto cambio abrupto. La intención de esta charla, por lo tanto, y de otras que pensamos hacer una vez por mes en Casa XI, a lo largo de todo el año 2002, es en lo posible sumar algún aporte a este estado de asamblea popular permanente que se abrió a partir del primer “cacerolazo” de los afectados por los bancos que inmovilizaron sus ahorros. Sabemos que algo colectivamente creativo ha comenzado a expresarse en la Argentina. Intentaremos, con esta iniciativa que hoy abrimos, aportar a su sostén y crecimiento, modestamente y desde lo que mejor nos salga. Así como intentaremos conectarnos con tantas otras redes espontáneas y parecidas que en estos momentos se están conformando en el país y en el mundo.


Compartiendo códigos
Nos gusta decir “La Argentina que somos” –usando la primera persona del plural- en principio, para evitar caer en un vicio bastante evidente en nuestro país, que es no incluirnos en las responsabilidades colectivas.


Hoy intentaremos compartir entre todos parte de las hipótesis y de las reflexiones que elaboramos juntos en ese seminario del 2001, posterior al estallido de las Torres Gemelas, pero desde una propuesta que –para los alumnos de este lugar- es todo un desafío. Nos proponemos no hablar “en astrológico” pero sí hablar de esta Argentina que Somos hoy, en plena crisis.

A simple vista puedo notar que la mitad de las personas aquí reunidas no son alumnos de Casa XI. Esta proporción responde a nuestra intención al invitarlos: mostrar que este lugar de estudios y de investigación, que de por sí es un “recorte poblacional” -ya que semanalmente convoca gente de todas las edades, de todas las profesiones, de todas las creencias- también puede sumar a amigos, parejas, hijos, padres... ¿Para qué? Simplemente, para intentar compartir con ellos lo que venimos a hacer acá semana tras semana: aprender un código frecuentemente tan mal comprendido como la astrología.


Sentimos que estos tiempos adolecen del compartir, más bien valoran el pedir y su contrapartida: “que me den”. Pero mientras el “pedir-dar” se transforma en un eje que muchas veces gira sobre sí mismo, sin aumentar ninguna ganancia, el “compartir” aparece como un ejercicio de distribución, que amplía la energía puesta en juego.


En este caso, vamos a intentar compartir un código. No es fácil hacerlo, porque implica abrirse con serenidad a la manera de hablar, de pensar y de simbolizar del “otro”, dejando momentáneamente en suspenso -aunque sea durante unos minutos- nuestro propio punto de vista. Esto no es muy fácil para nadie, pero menos para los argentinos, que siempre tenemos respuestas rápidas y brillantes a flor de boca para rebatir los puntos de vista ajenos.

Hoy queríamos compartir con nuestros amigos y parientes algo que -me consta- intentamos hacer en esta Casa sin ser a veces muy bien comprendidos, quizás por la mala prensa que tiene la palabra astrología. Esta palabra fue bastardeada, fue mal usada, y quedó reducida al lugar de las “mancias” o adivinaciones, o de las prácticas mal llamadas New Age. Como Eugenio Carutti suele decir en clase, quedó al servicio del arquetipo del mago o de la maga. Hoy les queríamos contar que lo que nosotros venimos a hacer acá, a Casa XI, no es nada de eso. Es algo mucho -pero mucho- más difícil y complejo.

Por eso, me voy a permitir unas palabras de introducción de contexto antes de irrumpir en el tema específico que nos convoca y del posterior debate -en lo posible ordenado, esperemos- que nos proponemos abrir entre todos.



La astrología es “mirar ampliado”...

Nosotros creemos que los items básicos y fundantes de la astrología como los sistemas incluyentes, la holografía y el tiempo cíclico pueden ser compartibles y comprensibles en términos no astrológicos (2). Hoy, por lo menos, vamos a intentarlo.


La astrología implica básicamente entender que formamos parte de un sistema, y que éste a su vez está dentro de otros sistemas. Por ejemplo, que el mundo incluye a nuestro país, que éste es un sistema que a su vez incluye a nuestras familias, grupos y redes. Que éstos son mini-sistemas que nos incluyen a nosotros. Y que aunque por lo general no nos demos cuenta -así como nuestro cuerpo incluye diversos órganos que a veces se enferman- así también nosotros incluimos dentro de nuestra psique personajes frecuentemente antagónicos.


Es tan obviamente orgánico y holográfico el enfoque de la astrología, que coincide a la perfección con la mirada de la biología contemporánea. El instrumento de la astrología es parecido al concepto del ADN, dicho esto sin ánimo de precisión científica. Una carta es análoga a una célula, con su interior complejo lleno de esos racimos extraños –que salen dibujados en el mapa genético- y que representan fuerzas que, con el tiempo, se desplegarán a lo largo de toda una vida. Los biólogos ya empiezan a acostumbrarnos a esta metodología, y actualmente no nos sorprende que tomando una micro-partícula de nuestro organismo, una mirada mínimamente entrenada nos diga cómo somos, qué nos falta, y lo que a lo mejor en un momento determinado de la vida nos puede llegar a pasar, si no compensamos eso que nos falta con otra cosa. Esto puede hacerlo un médico o un biólogo que observa nuestras micro-partículas.


Los astrólogos hacemos lo mismo, sólo que en lugar de analizar las células o el ADN de un ser humano individual, analizamos un sistema más incluyente. Describimos el mapa –parecido al “genoma”- de ese individuo pero lo juntamos con su familia, con su país, con el mundo y con el sistema solar en el cual está incluido ese mundo. La micro partícula espacio-temporal que tomamos es la carta natal: ésa es nuestra fórmula y desde allí leemos, proponemos, elaboramos hipótesis. Por eso jamás diríamos –quienes cultivamos este tipo de astrología- “eso va a ocurrir sí o sí”, porque el libre albedrío existe, porque la voluntad existe. De la misma manera, un médico nunca podría decirle a un paciente “indefectiblemente usted va a tener esa enfermedad”, analizando su ADN. Porque si bien la tendencia puede existir –y eso no podrá ser eliminado y es altamente condicionante- la persona puede apelar a su libertad, a su responsabilidad, a su voluntad, para compensarla. La astrología nos muestra el mismo camino, aplica la misma metodología.


Hoy nos proponemos mostrarles uno de esos sistemas que nos incluyen: el país, la Argentina. Y queremos situarnos en el punto de vista de que cada uno de nosotros “somos el país”, y no meramente “estamos dentro” de él. Así como cada una de las células “son nuestro cuerpo”.


La astrología se puede comprender...
...sin ser especialistas en ella


En los tiempos actuales, como decíamos, esta manera de mirar la realidad que nos ofrece la astrología es compartida por la ciencia contemporánea. Mencioné a la biología, pero también podríamos citar a la física cuántica, y a cualquier mirada sistémica acerca de la realidad. O sea que actualmente no estamos tan solos -por suerte- como tiempo atrás sí lo estaba el astrólogo, quien quizás por eso tuvo que refugiarse a veces en cierta impostura de seudo-sabiduría, para hacerse escuchar. Actualmente ya no hace falta porque los astrólogos compartimos cada vez más puntos de vista con otras ciencias o cosmovisiones (en las que incluimos a la psicología, por supuesto). El tema es animarnos a darnos cuenta que las compartimos y a no desanimarnos si no somos comprendidos del todo todavía por algunas personas. Es sabido que las más recientes perspectivas científicas entran lentamente en la cultura de todos los días, incluso en los programas de estudios universitarios. Aunque parezca mentira –y esto ocurre sobre todo en las carreras humanísticas- los estudiantes no tienen la menor idea acerca del estallido en las creencias colectivas que implicaría tomar conciencia, en lo cotidiano, de lo que propone la teoría de la relatividad... ¡y estamos hablando de una teoría elaborada a principios del siglo XX! Lo cierto es que todos funcionamos así en la vida diaria, o sea, que seguimos midiendo la “realidad del mundo” con patrones de la física previa a Eisntein.


Hay otro punto inherente a la astrología y es el tema del tiempo. El tiempo fue mal comprendido en Occidente y –de nuevo- esto no lo dice sólo un astrólogo, esto también ha desvelado desde siempre a los filósofos. Casi nunca se nos ocurre cuestionar este curioso invento humano: un supuesto tiempo que arranca en un punto y que sigue hasta otro “punto final”. Es casi incomprensible que nos hayamos apartado tanto del tiempo realmente lógico, del de la Naturaleza, del tiempo de todos los días, del tiempo del día y de la noche y de las cuatro estaciones. O sea que el tiempo real es cíclico: esto es una obviedad. Nuestro tiempo “inventado”, el que parte del nacimiento y llega hasta el “final” –aterrorizante porque implica entender la muerte como final- es un tiempo fantaseado. Sin embargo, se trata de una creencia fundamental dentro de esta cultura que actualmente se nos cae a pedazos.


Este tipo de astrología que hoy queremos compartir entre todos, nos propone en primer lugar desmontar creencias falsas. No creamos que es algo fácil de hacer: las creencias no son meramente ideas en mi cabeza, que si yo quiero las apago, como hago con el televisor, para seguir con mi vida de todos los días. No es así. Las creencias condicionan nuestra vida, incluso nuestra vida material. La creencia en un tiempo que arranca y que termina fatalmente con eso tan “horrible” como la muerte, constela nuestras vidas a tal punto que aún cuando no estemos pensando en la muerte, vivimos aterrorizados.


Hoy vamos a hablar también de otro mojón astrológico: de eso que hemos dado en llamar la Era de Acuario... Desde hace años se habla de ella en Occidente, pero a veces sólo se la asocia con una ópera rock de los años sesenta. Muy lejos de esto, la Era de Acuario es un hecho astronómico que tiene que ver con el movimiento del eje de la Tierra. Sincrónicamente es un momento crucial de la evolución que -en lo humano- implica abandonar viejas creencias, entre ellas la del tiempo lineal.


La era de Acuario

Los que tenemos edad como para acordarnos de ella también nos acordamos del uso y abuso de la expresión “Era de Acuario” que hizo nuestra generación. La New Age simplificó y banalizó la palabra, la confinó al reducto de lo “light” o de las lecturas de auto-ayuda. Por eso, si algunas personas sonríen escépticas cuando se la menciona, reconozcamos que en muchos casos lo hacen con justa razón.


Sin embargo la Era de Acuario es una realidad muy concreta. Es una realidad astronómica, relativa al movimiento de la tierra alrededor de su eje, además de su rotación y de su traslación. Hay un “bamboleo” del eje de la Tierra que la va alineando y moviendo –con el trasfondo de las estrellas consteladas en grupos- a lo largo de extensos ciclos. Cada fase de ese “bamboleo” -con el trasfondo de un signo- (3) puede durar unos 2.200 años promedio. A ese extenso período lo llamamos una Era.


Estamos en pleno arranque la era de Acuario. ¿Cuándo, exactamente? No vale la pena entrar en esta discusión técnica porque, para nuestras reflexiones aquí, que no pretenden ser de especialistas ¿qué importancia puede tener un año más o un año menos, dentro de una gran fase de 2.200 años? Lo que sí tenemos en claro es la vivencia de estar pasando, colectivamente, a una vibración diferente. Para colmo, esto se está dando junto con el cambio de siglo y de milenio. Y si bien los números 10, 100 o 1000 no indican ciclos planetarios reales –porque el cero es uno de los tantos inventos geniales del hombre para ordenar su vida y clasificar la historia- el hecho es que la “vivencia del fin del milenio” fue muy importante a nivel de impacto colectivo.


Creo que todos coincidiremos con que a partir del 2000, y sobre todo del 2001, todo cambió. No sólo cambió desde lo social, o desde lo que nuestras voluntades pueden hacer o dejar de hacer. También cambió el clima, se aceleraron los movimientos telúricos, o sea, hasta la tierra misma y sus elementos naturales empezaron a mostrar cosas diferentes y “acuarianas”.


La apabullante realidad del símbolo

El estallido de las Torres Gemelas el 11 de setiembre de 2001 fue un mojón, fue todo un hito, y válidamente podemos tomarlo como uno de los símbolos más potentes de esta transición hacia la Era de Acuario.


Poder leer un símbolo es algo sumamente eficaz. A los astrólogos nos entrenan para leer simbólicamente y esto quiere decir leer lo que ocurre en un lugar mirando a la vez lo que ocurre en otro lugar, no desde la secuencia lineal causa-efecto. Jung llamaba a esto “sincronicidad”. No abundaremos hoy en una definición más precisa: quedémonos por ahora con la noción de que consiste básicamente en “pescar lo que ocurre” pero en el sistema más amplio, en el que me incluye. Hay una lógica profunda en esto porque –nos dice la física- cuando en un sistema algo vibra “acá”, las ondas expansivas hacen que esa vibración también se sienta “allá”.


El símbolo de los Gemelos es muy antiguo, es uno de los doce símbolos básicos del Zodiaco y tiene que ver con el misterio de la dualidad. Para nosotros, cuando estamos distraídos, la dualidad –o sea lo separativo, el hecho de que una cosa está separada de otra- no nos parece un misterio, más bien nos parece una obviedad. ¿Cómo dudar que yo estoy acá y que él o ella están allá? Sin embargo nuestra percepción se equivoca, porque en lo profundo el nuestro es un estar sistémico, un estar compartido. De la misma manera se equivocaría este dedo si se dijera a sí mismo “¿que tengo que ver con este otro dedo?”


La percepción habitual nos dice cosas como “yo estoy acá/ el otro está allá”, “yo tengo mi lugar/ el otro tiene su lugar” ,“una cosa es arriba / otra cosa es abajo”, “mi patria es ésta / el otro tiene otra patria”, etc. Tras todas estas aparentes y obvias percepciones de la realidad, subyacen patrones de la dualidad.


Cuando estallaron las Torres Gemelas, no sólo los astrólogos sino todas las personas que se dedican a mirar simbólicamente el mundo, dieron un respingo. Los astrólogos aquí presentes saben que estoy hablando de la activación del símbolo de los Gemelos en el cielo, porque en ese momento había una posición planetaria muy precisa en el sistema solar –el sistema que nos incluye a todos- que los resaltaba, así como resaltaba una parte del “genoma” de la carta natal de los EE UU (4).

O sea que cuando “arriba” los Gemelos estaban activados –por lo menos mirados desde nuestro punto de vista terrestre- acá “abajo” el símbolo más monumental relativo a los Gemelos saltaba por los aires. Y ese monumento no había sido erigido en cualquier lugar del mundo. Desde el inconsciente colectivo, su posición en el centro del imperio, en un lugar geográfico que es por sí mismo un icono, conmemoraba el señorío de la dualidad y de la percepción separativa de la realidad.

Es obvio que el 11 de setiembre del 2001 “algo” decisivo ocurrió. Por lo pronto, estalló el símbolo de un mundo que se vive a sí mismo como separado, y esto no le cabe sólo a los EE UU sino a la humanidad en su conjunto. Quizá tras la vibración apocalíptica y colectiva que dejó en todos ese ritual de la muerte podamos encontrar algunas pistas que nos permitan comprender la extraña vivencia de “antes y después” que todos sentimos actualmente. 

En la Argentina, bien lo sabemos y por eso hoy estamos aquí reunidos, también está irrumpiendo algo difícil de procesar. La crisis económica se veía venir en los últimos años, y la crisis política se ahondó, pero no pensamos que traería en diciembre del 2001 acontecimientos tan conmocionantes y duros. No sólo dejó tendales de personas con sus ahorros confiscados sino que incluso produjo violencia física, muertes y movilizaciones de todo tipo entre la población (4 bis).

En función de esto, quisiera delinear tres o cuatro de esas pistas y me gustaría clasificarlas en “lo viejo y lo nuevo”.


Lo viejo – lo nuevo

Estamos navegando indudablemente en un cruce de aguas, por lo tanto “lo viejo” todavía no está confinado al altillo de las cosas en desuso. Todavía lo tenemos en casa, atiborrando nuestros placares y bibliotecas, aunque cada uno de nosotros se diga a veces “tendría que hacer la limpieza, me doy cuenta que este vejestorio ya no me sirve pero... igual no me animo a tirarlo”. ¿A qué me estoy refiriendo? No por cierto a libros, ropa o vajilla. Me estoy refiriendo a creencias, a arraigadas concepciones y lecturas acerca del mundo y de la realidad. Aunque no parezca, las creencias acerca del mundo ocupan en nuestras vidas mucho más espacio que el resto de nuestras pertenencias.


Vamos a enumerar algunas, valiéndonos de una fértil clasificación que hemos incorporado a partir de un programa de posgrado de Casa XI coordinado por Eugenio Carutti desde 1995 a la fecha. (5)


Lo viejo:


a-La Necesidad del enemigo

Es duro, pero es así: desde lejos en la historia del hombre –tan antiguo que nos parece inmemorial- nos hemos definido en función del enemigo. O sea que fui yo misma, crecí y aprendí mi nombre y mi lugar en la vida, en función de que alguien me protegió de lo malo del “afuera”. Así obtuve mi identidad.


Pero ocurre que esta cualidad protectiva -que es en sí misma un talento de todas las especies, y que propende a la vida- se enfatizó a tal punto en la especie humana, que incluso lo que llamamos una nación, un país, una cultura, sólo acepta ser tal si se define de esta manera.


Reflexionemos: ¿cómo nace un país? Por regla general nace por un acuerdo colectivo. En el caso de la Argentina lo situamos por primera vez el 9 de julio de 1816. ¿Qué recordamos del nacimiento de nuestro país? ¿Qué recuerda cualquier persona del mundo si se le pregunta por el nacimiento de su país? Pues que generalmente fue un evento que tuvo lugar después de una guerra, y que fue la afirmación de derechos frente a algún invasor furiosa y valientemente expulsado, etc., etc.


Alguno dirá “pero esto parece tan obvio como la ley de gravedad... por lo tanto, ¿no será que así somos los humanos?”. Puede ser... Pero si es así, en todo caso este condicionamiento se ha transformado en un techo opresivo y asfixiante.

En un sistema incluido en –y que a su vez incluye a- otros sistemas, cada parte mira la totalidad de acuerdo a su lugar funcional dentro de ella y ninguna mirada es “la mirada total”. Desde la que aquí les proponemos –a manera de hipótesis para discutir- nos animamos a sostener que esto que hoy nos ocurre no es el techo inevitable de la naturaleza profunda de lo humano.


Quizás corresponda a un nivel de lo humano, el nivel de lo humano “mamífero-inteligente”, y en este sentido sí es posible que se trate de un límite al cual hemos llegado. Como mamíferos conservamos memorias ancestrales de necesidad de defensa del “afuera” y de preservación del “adentro”. De otra manera nuestra especie se hubiera extinguido prontamente. Pero eso no ocurrió: no sólo no nos hemos extinguido sino que hoy por hoy somos un riesgo para nosotros mismos –ni qué hablar para las otras especies- en cuanto nos seguimos reproduciendo con pautas de protección irreductible de la cueva, aunque ésta tenga la forma de una empresa o de un imperio monopólico. Esa fiereza fue necesaria y comprensible para el Homo Sapiens, que vivía rodeado de depredadores; pero se le ha vuelto en contra al ser humano actual, porque lo ha transformado a él mismo en el Depredador Universal.


Esta creencia en la “necesidad del enemigo”, quizá tengamos que llevarla al altillo en algún momento no muy lejano. Pero entre tanto, hemos de saber que sobrevive muy oronda entre la ropa de nuestros placards, entre los libros y papeles de nuestras repisas, entre todos los útiles y enseres polvorientos que no nos animamos todavía a desechar.


b- Adentro vs. afuera


Esta es otra creencia ligada a nuestra vieja condición de mamíferos gestados en un vientre. Como tales, querríamos eternizar inconscientemente ese “adentro” porque fue nuestro paraíso antes de nacer, el lugar donde todo lo que necesitábamos estaba cubierto. Nos cuesta comprender que el “otro” –ése al que vemos “afuera”- también se gestó en un vientre y que habla de él como de lo mejor del mundo y de su propio afuera como de algo desconocido y peligroso. Y como yo estoy en su afuera, probablemente verá en mí a su enemigo cuando las cosas se pongan extremas. Como yo hago con él.


La creencia en que mi “adentro” no es ni remotamente equivalente al peligroso y desconocido “afuera”, equivale a la dualidad entre “lo mío vs. lo del otro”. Es tan arraigada todavía esta creencia... que ninguno entre nosotros podría animarse a decir, honestamente, que hoy aprendió a poner en pie de igualdad “lo mío y lo no mío”.


c-La idealización suprema

Esta es una creencia también vetustamente vigente. No nos cuestionamos demasiado por qué vivimos anhelando el amor eterno, el poder sobre todos, el triunfo total, la paz definitiva. “Una vez que llegue allí... allí me quedaré”. Se trata del anhelo de “lo absoluto”.

Esta es una creencia que constela nuestras vidas como pocas, porque sabemos perfectamente que tal cosa –tal utopía- no ocurrirá y sin embargo alimentamos ese anhelo. Y cuando no ocurre... fue porque “algún otro tuvo la culpa”, o porque algo de ese afuera que no nos tuvo en cuenta lo impidió. Es una creencia que hace mucho estamos reconociendo como vieja y, sin embargo, todavía se las ingenia para permanecer vigente.


d- La necesidad de un tótem-salvador

De las viejas creencias vigentes, ésta quizás es una de las más peligrosas, por lo menos en la Argentina. Es casi como el fantasma en el desván, ése que hace ruidos aterrorizantes durante la noche.


Tiene que ver con la manera como hemos concebido al líder. No como alguien que ejerce una función dentro del sistema –la de conferirle un centro- sino como alguien que se hará cargo de lograr ese absoluto, esa idealización suprema que los demás y él mismo anhelan. Alguien que se identificará con su supuesta capacidad para satisfacer ese logro para sí y para los demás. Pero como obviamente no lo conseguirá... ¿cuál fue, es y seguirá siendo el destino inevitable de todo Tótem o de todo Salvador, en un momento dado? La inevitable caída... Antes, incluso, era devorado literalmente por la tribu una vez que caía... Actualmente ese canibalismo ha quedado disfrazado tras la crueldad ejercida contra cada poderoso que cae, proporcional a la que él mismo había ejercido sobre los demás. Como podemos ver, se trata de una creencia muy vieja, pero muy vigente. Aterrorizadoramente vigente.



Lo nuevo

Pero lo nuevo coexiste con lo anterior, y aunque a veces se contamina, resuena cada vez más en nuestro inconsciente. Crecientemente compartimos impresiones de este tipo, a tal punto que es imposible ignorar que algo “nuevo” está pugnando por irrumpir. Quizá por el momento tengan sólo la forma de contra-creencias, modos inconscientes de lo vincular a los que queremos decirles “basta”, o sea, de algo viejo pero que ya empieza a mostrar una nueva cara. Por ejemplo:


a- Basta de “dame, dame...”

Esta es una letanía muy conocida, muy ligada al adentro y al afuera, a nuestra cualidad de mamíferos o de pichones en el nido, a nuestros miedos originarios. Se origina en el pedido espontáneo -“dame...”- que implica el derecho a la vida por parte del bebé o del niño. Es desde aquí un pedido totalmente legítimo, por lo tanto, cuando lo expresan nuestros hijos o las criaturas vulnerables del mundo.


Pero el hecho es que el “dame, dame...” contamina nuestras vidas de adultos y nos deja irremediablemente aniñados cuando lo seguimos ejercitando fuera de tiempo y lugar. Y así empiezan los pactos y trueques oscuros: “dame... porque sólo si me das, yo te doy”. Existe el imperativo necesario del cuidado de lo indefenso, de lo que necesita que le demos alimento y protección -como los niños, los ancianos, los enfermos, o los adultos vulnerables de la tribu depredados por los abusos económicos y físicos de los apropiadores, o los animales tomados como esclavos a nuestra merced. Pero en cualquier momento esa necesidad auténtica de proteger, cuidar y dar sin condiciones, corre el riesgo de transformarse en otra cosa: en un modo vincular que nos agota cuando lo concedemos a seres que tendrían que comportarse como adultos crecidos. O cuando lo exigimos para nosotros mismos así porque sí. Empieza a ser un petitorio irreal, una fantasía de que siempre habrá alguien que satisfaga mi anhelo de totalidad, que siempre escuchará mis demandas absolutas. Y por lo tanto, como son absolutas, nunca las satisfará. De esta manera, indefectiblemente, en cuanto descubro que “no me das”, te transformarás en mi enemigo.


Sobra decir cuánto de esto se reproduce actualmente en nuestras relaciones políticas y sociales, así como en nuestras vidas cotidianas. ¿Qué es lo nuevo que asoma tras el agotamiento de esta vieja manera? Para los adultos que no estamos por debajo de la línea de la pobreza o la indigencia, o no somos aún ancianos impedidos, o no estamos lisiados o enfermos... lo nuevo es ser auténticamente padres responsables y no “padres-niños”, ser realmente ancianos sabios y no “ancianos-adolescentes”, ser pareja o cónyuge complementario del otro, y no su carcelero o su víctima. En síntesis, asoma la necesidad de aprender el auto-sostén material, emocional y mental que requiere un adulto maduro porque –aunque reconocer esto sea un golpe al ego para muchos de nosotros- todavía no hay muchos adultos maduros en nuestra sociedad.


b- Basta de “fue el otro... yo no fui”

Muy ligado a la necesidad del enemigo –inherente a esta creencia- es la que nos dice que el otro siempre tuvo, tiene y tendrá la culpa. Y que lo oscuro, lo temido, lo erróneo... siempre estará “afuera”.

El Siglo XX tiene un mojón de arranque indudable en el año 1900 porque en ese año Sigmund Freud publicó su libro “La interpretación de los sueños”. De allí en más, los contenidos oscuros del inconsciente pudieron empezar a tener su escenario de explicitación, y con el tiempo transcurrido ya nos resultan teóricamente familiares nociones como auto-destrucción, boicot, resistencia, celos, envidia... Esas emociones inmanejables y frecuentemente “proyectadas” en el otro, en el afuera, han pasado a tener la posibilidad de ser comprendidas como rasgos sombríos personales.


O sea que a partir de Freud y luego con Carl G. Jung –más todos sus seguidores- hemos tenido cada vez menos excusas para levantar el dedo índice acusador contra “el otro”. Sin embargo, la tentación de proyectar en el otro mis propias oscuridades inmanejables sigue siendo un modo tan, pero tan inercial de lo humano... que parece imposible de conjurar.


Por supuesto, sabemos que la cuestión no es objetivar si el otro fue o no fue el que generó determinada situación -objetivación necesaria e ineludible aunque tan difícil de realizar- sino registrar la necesidad que tengo de protegerme en esta creencia para así construir un enemigo. Y así por lo tanto evitar ejercer otras funciones, mucho más creativas, de adulto crecido.


Pero claro: transgredir tales rasgos –arquetípicos, diría Jung- implica animarse a arriesgar... ¿Qué pasa si educo a mis hijos en estas nuevas creencias tan a contrapelo de lo que el medio social les muestra? Puedo equivocarme, puedo fracasar... Peor aún, puedo dejarlos a ellos sin herramientas para "defenderse en este mundo tan hostil y oscuro".


Quizá la cuestión sea: ¿Y si fracaso en el primer intento, qué...? Puedo volver a intentarlo. Porque si no aprendo profundamente el diseño a partir del fracaso...¿desde dónde he de aprender?


Que “el otro” no es el primer motor de nuestra penuria personal, es una creencia que nos cuesta erradicar. Este tema nos compete, como pocos, a los argentinos del presente de este 2002 aciago. No nos animamos a mirar qué pasó, primero en nuestro ombligo, y a partir de allí a arriesgar nuevas modalidades. No nos animamos por un temor narcisista a la caída de nuestra auto-estima, y entonces quedamos presos de ese doble vínculo que inevitablemente nos lleva a fracasar. Simplemente por no querer mirar lo que nos muestra el espejo.


Pero empieza a haber en nuestra sociedad un hartazgo evidente de estas infantiles creencias. En la Plaza de Mayo se cantaba el otro día, satíricamente, “Yo no lo voté... yo no lo voté” obviamente en alusión a Menem o luego a De la Rúa pero, con un doble sentido interesante. Sabemos perfectamente a qué se refiere el cantito: no es tampoco una acusación al partido de “la oposición”. Es una evidencia crecientemente compartida. Una lúcida autocrítica colectiva que por lo menos entre algunas personas de nuestra comunidad –lentamente- se va abriendo paso por contraposición a una modalidad evasiva y negadora que antes se solía reflejar cínicamente en la frase: “yo... argentino”. ¿Prosperará esta semilla de autocrítica colectiva, dará una planta con futuros frutos? Aún no lo sabemos.


c- Conciencia de “mutación”

Mutación, masa crítica, salto cualitativo, son también conceptos de la biología y de la física cuántica. Extendidos a la conciencia de lo humano, nos sirven para leer mucho de los tiempos que corren.


Si bien hubo muchas correcciones y actualizaciones a la teoría darwiniana, todavía es válida esta descripción: en un momento determinado en toda especie, algún individuo de la misma se empieza a comportar raro, diferente, a veces hasta nace con alguna “deformidad” en sus órganos vitales. Es porque apareció un “mutante”.

Cuando un mutante aparece aislado, será visto como el raro, el loco, el diferente. Y prontamente será el exiliado. Pero... ¿qué pasa cuando varios mutantes empiezan a manifestar estas rarezas dentro de una especie, de un clan, de una cultura?


Últimamente son muchos los raros... no creo que quepa discusión alguna. Es más, yo me animaría a decir que los que estamos aquí presentes somos todos mutantes o por lo menos “pichones de mutantes”. Sino, no estaríamos apretados acá, en esta noche de calor de enero del 2002, escuchando estas cosas.


Me animaría a decir que la Argentina, como algunos otros lugares del mundo –es otra hipótesis- está llena de raros, está llena de mutantes. El tema es que no resulta fácil serlo, porque las viejas creencias que recién describimos –que nos dicen “los mutantes ... ¡afuera!... porque son lo desconocido”- presionan para que no comprendamos lo que nos ocurre. Sin embargo, como nos enseña la biología, la evolución es imparable.


Hay algo que es preciso tener en cuenta: no hará falta que toda la humanidad mute para que cada uno a su vez lo haga. A esto se le llama “masa critica”: con una cantidad determinada de mutantes, se empieza a verificar el salto cualitativo. Esto es otra hipótesis muy personal, pero yo creo que ya andamos cerca de dicha masa critica, si lo que medimos es un salto en la conciencia. Por cada uno de nosotros que “pegue el salto”, el resto lo hará cada vez mas rápidamente. No estoy diciendo nada novedoso; cada uno de nosotros ha constatado esto en su familia, en su pareja, en su lugar de trabajo. Cuando hay en nosotros un irradiar diferente, no por la palabra o por el adoctrinamiento sino por una transformación genuina de nuestras creencias, simplemente nos empezamos a vincular diferente sin proponérnoslo. Y algo en el entorno empieza a cambiar. Esta es una ley biológica y, por lo tanto, describe un fenómeno incluido en el orden que estudia o lee la astrología.


d- Vivencia del tiempo cíclico

El tiempo cíclico es el tiempo “real”, es el del día y la noche, el de las estaciones. Tiene una cualidad que se entronca con la vida, no con la imaginación humana acerca de los procesos.


El tiempo -cuando es real- tiene fases y ellas son vividas de diferente manera por nuestra conciencia. Algunas de estas fases nos parecen lentísimas, mientras que otras son percibidas como de mucha aceleración. Es como la vivencia corporal que tenemos del invierno o del verano: “sentimos” diferente el paso del tiempo según sea la estación. A veces esta percepción es meramente individual, a veces es colectiva.


En estos últimos días en la Argentina –entre diciembre de 2001 y enero de 2002- es obvio que hemos compartido, como entidad colectiva, una fase de increíble aceleración. ¿Podemos concebir que hace cinco semanas todavía estaba en el poder el anterior gobierno? Todo el mundo se dice... “¡parece mentira... no hace siquiera un mes que se fueron De la Rúa y Cavallo!”. O sea que para nuestros parámetros habituales de medición del tiempo, todo esto es muy “loco”, porque pasaron tantas cosas que nos parece un siglo. Estamos compartiendo un fenómeno a nivel colectivo que es la aceleración del tiempo subjetivo.


Por lo tanto, aunque a veces nos descorazonamos suponiendo que los cambios serán muy lentos, hemos de saber que el tiempo de las transformaciones decisivas se acelera. Y aunque el tiempo cíclico real nos diga –por ejemplo- que quizá hasta el 2008 no empezará para la Argentina un nuevo ciclo (6), desde la vivencia social compartida no iremos paso a paso, iremos aceleradamente, porque no estamos viviendo el tiempo en progresión aritmética sino en progresión geométrica. De nuevo, esto no es sólo una propuesta de la astrología, esto es un hecho matemático: así se perciben los cambios cuando se verifica un salto cualitativo.


e- Todo lugar es el lugar

Algo volvió a hacerse presente, muy dolorosamente, en la Argentina. Igual que en 1989: las colas ante las embajadas y consulados se hicieron multitudinarias durante estos meses críticos. Algunos de los nuestros, los jóvenes sobre todo, buscan “el lugar adecuado” porque parece indudable que éste, el que los vio nacer, no les da lo que piden o necesitan.


Ello está ligado básicamente a la creencia en el “adentro y al afuera”, así como al “dame, dame...”. Por supuesto que en el caso de los jóvenes –aún en edad de pedir con todo derecho algo que no se les ha dado- esta demanda parece legítima. Pero... ¿y en cuanto al resto, a los adultos? Es duro decirlo así, pero esto parece ligado a la vieja creencia de que adentro es diferente de afuera. Me voy de este lugar que imaginé que era un adentro protector porque ahora ya “no me da...”. Y me dedico a buscar otro interior protegido en otro lugar, donde “me den...”.


Sin querer emitir juicios injustos sobre los que están tomando tan duras decisiones... todos conocemos lo que pasa en el resto del mundo... ¿No será una quimera suponer que un lugar “me dará” lo que aquí “no se me dio”? ¿No le faltará una parte a esta ecuación?... por ejemplo –en el caso de los adultos- qué es lo que yo no di o no aprendí a dar? Por lo menos, de manera inteligente y madura.

Bueno: continuaremos con la segunda parte (los núcleos o áreas de la Carta de la Argentina que Somos).
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Notas:
(1) Para este trabajo nos basamos en el libro de Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que corren con los lobos”, Ed B.S.A, Barcelona, 2000.

(2) Dicho en términos sencillos y sólo para entender nuestra analogía: lo holográfico es un principio físico que nos informa que las leyes , el orden, las proporciones que regulan una parte de un sistema, son equivalente o análogas a las que regulan la totalidad del mismo.
Para profundizar en esta cosmovisión-puente de la Era de Acuario, cfr e/o
Ken Wilber (editor). 1988. Cuestiones cuánticas. Escritos místicos de los físicos más famosos del mundo. Editorial Kairos. Barcelona, España.

(3) Es obvio que el contexto de esta charla es de difusión, como se anunció al principio. No vamos por lo tanto a hablar aquí del Punto Vernal ni del movimiento de precesión terrestre. Tampoco diferenciaremos signo de constelación –ya que descartamos que todo astrólogo conoce la diferencia- ni abundaremos en términos técnicos acerca de las Eras y los ciclos. 

(3 bis. Nota actualizada 2016) 
Para quien quiera profundizar este tema: oweyne.blogspot.com.ar/2011/01/el-zodiaco.html

(4) (Sólo para los astrólogos presentes: nos estamos refiriendo, obviamente, a la oposición Saturno-Plutón en el eje Géminis-Sagitario, tocando en estos momentos -2001/2002- el eje principal de la carta de los EE UU).

(4 bis. Nota actualizada 2016) 
Recordemos que esta charla se dio el  24 de enero del 2002, a pocos días del famoso 19 de diciembre del 2001 en que se generalizó la revuelta, luego del famoso "corralito" del ministro Domingo Cavallo que inmovilizó los ahorros bancarios de los medianos y pequeños ahorristas. 
Fue la gota que derramó el vaso (puesto que la crisis económica se venía profundizando de manera terminal desde años previos). Generó el primer "cacerolazo" -nada que ver con los episodios de las clases medias porteñas acomodadas en contra del gobierno kirchnerista, que meramente tomaron el nombre de ese famoso primer movimiento también llamado "argentinazo". 

Estas protestas fueron auto-convocadas y no respondían a ningún partido, sindicato ni organización social. Hubo mucha represión, murieron 39 personas, entre ellas 9 menores (asesinadas por las fuerzas policiales y de seguridad). Esto fue el resultado trágico del decreto de estado de sitio de De la Rúa que motivó su renuncia al día siguiente, 20 de diciembre (con su tristemente famosa huida en helicóptero). Durante los siguientes 12 días se produjo una severa inestabilidad institucional que llevó a la renuncia de su sucesor Adolfo Rodriguez Saa. Y como bien sabemos, durante dos años más la Argentina vivió en vilo y en default. Este sí fue un real y verdadero default. 

Diciembre fue por lo tanto un mes de saqueos, estado de sitio y cacerolazos. Entre la salida de De la Rúa el 21 de diciembre y el nombramiento de Duhalde el 2 de enero 2002, hubo tres presidentes más: Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Camaño. 

El 2 de enero de 2002 Duhalde fue elegido por la Asamblea Legislativa en medio del caos en las calles de Buenos Aires quien de inmediato anuló la convertibilidad peso-dólar.

Pues bien: nuestra charla se dio el 24 de enero, entre esa parte de la crisis y la que aún faltaba sobrevenir (con las muertes de Kosteky y Santillan, el 26 de junio del 2002, y el intento de Clarín de ocultar que habían sido asesinados por la policía bonaerense). 

El estado de angustia colectiva era de tal magnitud, que nuestros parientes y amigos pidieron una reunión para ver si "nosotras que sabíamos astrología", podíamos dar alguna visión más amplia y menos catastrófica de lo que estaba ocurriendo. "Nosotras" éramos el grupo de mujeres de la Red LunaVenus, espacio recién inaugurado y que aún funcionaba dentro de Casa XI, como antes mencioné. Dijimos que sí con cierta inconsciencia, porque el público desbordó el aula grande de arriba (más de 100 personas) y venían con expectativas diversas, muchos de ellos esperando alguna especie de "predicción" que los calmara. No fue una situación fácil ni tranquila, pero Júpiter estuvo de nuestro lado. No dejo de agradecer a "las lobas 2001", esa generación fundadora de nuestro emprendimiento, por la manera espontánea como nos distribuimos la tarea. Mientras yo daba la charla, el resto de las lobas calmaban a algunas personas desbordadas emocionalmente, otras organizaban el espacio que nos quedaba totalmente chico, en un día de calor máximo. Otras pasaban la gorra para el aporte solidario que habíamos prometido al comedor Antilco de Dock Sud, otras repartían bebidas y algo de comida. Otras colaboraban en el debate posterior a mi ponencia, para que las preguntas no derivaran en temas demasiado angustiantes y que yo no pudiera contener. 

Siempre recordaremos esa primera charla (hubo luego otras) y por cierto que Júpiter nos llevó de la mano. También agradeceré por siempre que alguna otra de las lobas la hubiera grabado así luego la transcribimos y nos quedó este potente testimonio, que hoy en mayo 2016 venimos a resignificar.

(5) Eugenio Carutti: “La matriz de los arquetipos” (hay material desgrabado en Publicaciones de Casa XI). Programa de exploración arquetípica, iniciado primero de manera experimental con el equipo docente (1993-94). A partir del año 1995 hasta la fecha (2002) forma parte de la propuesta de CXI.

(6) En alguna reunión próxima hablaremos de ciclos en la historia argentina, pasados y futuros, tal como los lee la astrología. En el 2008 empieza uno de ellos, que arrancó en 1978 (ver nota de O.W. en Revista de Casa XI, en www.casaonce.com).

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Continúa en:
PARTE TRES. Propuesta de "núcleos" o áreas de significación





CARTA NATAL DE LA ARGENTINA (parte tres). PROPUESTA DE "NÚCLEOS" O AREAS DE SIGNIFICACIÓN

LA ARGENTINA QUE SOMOS


Transcripción de una secuencia de charlas abiertas (2001-2002).
Copyright (reservados todos los derechos)

Para que la astrología no sea un refugio,
sino un aporte
a las transformaciones que vivimos...


Charla-Debate
Coordinación: Olga Weyne 

Una mirada sobre la historia argentina y sobre la enorme creatividad de su crisis actual

26 de enero de 2002

Invitan y organizan: "Lobas CXI" (Red LunaVenus)

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El ADN de la Carta Natal de la Argentina

Vamos a entrar ahora en la lectura de la Carta de la Argentina. Para poder entendernos hemos ideado un método que nos evite hablar en astrológico, pero a la vez hemos incluido las “fórmulas”, a fin de no despertar la sed insaciable y el posible motín de los astrólogos aquí presentes (risas).

El método es el siguiente: cada vez que mostremos elementos de este “ADN de la Argentina” colgaremos la fórmula ya escrita en un cartel, pero nos propondremos no mencionarla en términos técnicos. Los astrólogos van a intuir de inmediato, van a saber -porque tienen experiencia en leer estas fórmulas- de qué partes del ADN de la Argentina estaremos hablando, porque aquí tenemos colgada una ampliación de la carta natal. Pero la propuesta es dedicarnos a comentar en términos de todos los días esas fórmulas, para hacerlas extensivas a todos los presentes. Es un buen ejercicio para un astrólogo, y hacer este esfuerzo forma parte de la propuesta.

Querría sostener como trasfondo la anterior descripción de creencias, relativas a “lo viejo y lo nuevo”. Creo que con lo dicho hasta ahora se deben haber percatado que nuestra propuesta es no engancharnos en la polarización sino evitarla (y aún más) comprenderla. La mitad de nosotros padece hoy el “corralito”, o el “corralón”, y la otra mitad padece estar fuera de ellos por motivos obvios, o sea, porque no tenía ningún dinero para ahorrar. Queremos proponer que estar “afuera o adentro” es una oposición falsa, es una alternativa que carece de sentido, porque hoy por hoy estamos todos involucrados en una vibración especial y nueva, que incluye ambos extremos.

Y como nuestro deseo es no ahondar la polarización, vamos a intentar ver desde esta concepción más sintética algunos puntos del ADN o del “genoma” de la Argentina. Les recuerdo a los astrólogos presentes que eviten hacer menciones astrológicas, sobre todo si están sentados al lado de un “civil” (risas).

A esto que a continuación vamos a llamar “núcleos”, los van a reconocer de inmediato, porque cualquier descripción sociológica o histórica de la Argentina propondría ese “conjunto” de significaciones. ¿Cuál es el aporte que queremos hacer desde la astrología? Pues que dichos conjuntos o núcleos no surgen en primer lugar de la capacidad analítica y asociativa de un sociólogo o de un historiador, sino que previamente están presentes en un mapa astrológico –un ADN- calculado en este caso para el 9 de Julio de 1816 en Tucumán. O sea que primero se toma en cuenta el agrupamiento energético, y recién luego esto intenta ser confirmado por un conjunto de rasgos histórico-sociológicos. Empezaremos colgando los símbolos astrológicos del primer núcleo cerca del pizarrón, que quedarán para la lectura silenciosa de los astrólogos presentes...




Núcleo uno: la abundancia
Júpiter en la casa uno
Urano-Neptuno y el Nodo sur en Sagitario en casa dos 
Sagitario como cúspide de la casa dos.

La Argentina es realmente abundante. Nos hemos vuelto tan escépticos que ahora nos burlamos un poco de esta afirmación [hecha en el 2002] sobre todo cuando analizamos cuánto efectivo llevamos en el bolsillo. Sin embargo, la abundancia es un dato real del ADN de la carta de la Argentina.

¿Recuerdan aquellos libros de lectura que nos hablaban de los cuatro climas, de todas las razas, de los campos extensos? Hoy nos encontramos tan enojados y en crisis que nos decimos “pero... ¿de qué mentira me hablaban?”. Y sin embargo... es una verdad: el ADN de la carta natal de la Argentina habla claramente de abundancia.
Ahora bien: sabemos que cuando hay abundancia real –o sea material- hay facilidad para la confianza, y también para la generosidad. Por lo tanto, para que todos nos conectemos con este núcleo, vamos a colgar un cartel que enuncia los rasgos positivos. De éstos diremos (para usar una terminología didáctico-jungiana habitual en Casa XI), que están “en la luz” de esta parte del ADN ligada a la abundancia.

( EN "LUZ" )

. CONFIANZA
. ABUNDANCIA REAL
. GENEROSIDAD

Pero como vivimos todavía enquistados en las viejas creencias –y todas tienen que ver con el malentendido de la dualidad- hemos de saber que en general estos núcleos, estas zonas de nuestra energía, se manifiestan como si estuvieran “dados vuelta”, o como si fueran cara y seca de una misma energía. En astrología llamamos a esto el juego de “luz y sombra” y en términos jungianos hablaríamos de un movimiento inconsciente compensatorio.

Así es como esa energía de la cara luminosa existe y seguirá existiendo. Pero la cara oscura es la que frecuentemente usamos o practicamos (didácticamente, diríamos que está “en la sombra”). La mejor manera de darnos cuenta es a través de esos refranes tan, pero tan argentinos. Por ejemplo: ¿quién no escuchó alguna vez la expresión “Dios es Argentino”, o “Con una cosecha lo arreglamos”? (risas).

Pues bien: hemos de darnos cuenta que estas frases representan la misma energía, el mismo núcleo de la abundancia sólo que “dado vuelta”, vivido infantil e inmaduramente. Si hurgamos en nuestra idiosincracia, encontraremos otras expresiones equivalentes.

(Aportes, desde el público):
.“Déme dos”
. “Siempre que llovió, paró...”
. “Los argentinos somos derechos y humanos”

En efecto, y esta última -como recordamos- es una frase tristemente célebre. ¿Se ve lo que queremos mostrar con esto? Por un lado que un mismo núcleo, una misma agrupación energética -que los astrólogos podemos aglutinar técnicamente porque sus componentes tienen una clara homogeneidad simbólica- tiene a su vez un correlato sociológico o histórico de vivencias compartidas. Por otro lado, que ese correlato tiene inevitablemente cara y seca, luz y sombra. El mismo motivo por el cual la Argentina tiene abundancia real, generosidad, posibilidad de confianza... fue lo que hizo que este potencial fuera mal usado, derrochado y que derivara en una cara oscura, en una “sombra”...

(EN "SOMBRA" )
. “DIOS ES ARGENTINO”
. UTOPÍAS

O sea que esta cara no es distinta de la anterior, es su cara oscura, opuesta y complementaria. Es la del derroche de la abundancia, la de la falsa confianza, la que cree que “alguien siempre se va a hacer cargo de mí”... La que elabora falsos sueños de grandeza...

Este es el aporte que queremos hacer. En clase solemos decir que “talento es detrimento” así como “detrimento es talento”. O sea que del mismo núcleo energético con el que se constelaron mis flaquezas y mis oscuridades, puedo resignificar mi parte luminosa. Y viceversa.

(Desde el público)
- Es como el principio homeopático...
Exactamente. Cualquier lenguaje o referencia sistémica o unicista como la homeopatía, la iriología, la reflexología, la física cuántica... les va a resultar parecida a la que usamos acá.


Núcleo dos: EL AISLAMIENTO POR HIPER-SENSIBILIDAD
Sol en Cáncer
Luna en Capricornio en casa cuatro

Acá tenemos un conjunto de energías presentes en al ADN de la carta que, si las retraducimos a lo psicológico-colectivo, veremos que tienen que ver con un alto grado de sensibilidad. Es más, hasta podríamos decir de hiper-sensibilidad. Retraducido a modalidades humanas, este conjunto tiene que ver con la solidaridad, la austeridad y el autosostén. Porque es cierto que cuando vienen las épocas de las vacas flacas, sabemos cómo arreglarnos para ser austeros. 

Esto quizás arranca de “nuestros antepasados” los gauchos, aún cuando muchos de nosotros no descendamos directamente de ellos. Hay una modalidad cultural-social que se hereda, independientemente de la herencia étnica o familiar. Hay otro famoso refrán que ilustra esta parte –hasta ahora luminosa y positiva- del núcleo: “donde comen dos, comen tres”. 

Este modo sensible y protector de tratar al “otro”, sabemos que es una realidad, y nos los dice la gente que visita el país. Todavía ahora –en medio de la carencia y la crisis- hay modos sociales insólitamente distributivos, ligados también a la generosidad del núcleo anterior. Sólo que acá no está favorecido por la abundancia, está ejercitado desde una empatía espontánea, desde una cualidad de tocar, de hacerse cargo del dolor y las necesidades del prójimo. Esto lo tenemos en enorme proporción y es un buen rasgo colectivo, por cierto. O sea, forma parte de este núcleo en su faz “luminosa”...

(EN "LUZ")
. SENSIBILIDAD
. SOLIDARIDAD
. AUSTERIDAD
.“DONDE COMEN DOS, COMEN TRES”

Pero este núcleo también tiene una cara sombría. Me pareció que el título de una novela de uno de nuestros escritores más leídos en la última década, Osvaldo Soriano, lo ejemplificaba a la perfección: “Triste, solitario y final”. O sea: la queja, el tango, la autocompasión.

(EN "SOMBRA")
.“TRISTE, SOLITARIO Y FINAL”
.EL TANGO
.LA QUEJA

De nuevo, como en el núcleo anterior, de la luz vemos configurarse la sombra. Del mismo lugar que nutre nuestra sensibilidad, de ese saber instintivo e innato acerca del dolor –propio o ajeno- y de esa comprensión acerca de la carencia y las debilidades... muy fácilmente algo se transforma en sombrío. Y esto ocurre cuando el “yo” se coloca en ego irreducible, y se auto-refiere todo lo que ocurre en el entorno. 

En ese momento aparece el personaje melancólico que tanto nutrió nuestra tradición novelística, nuestro arte y, en particular... ¡el tango!... ese fenómeno universal de exportación, junto con Gardel, Borges y Maradona.

¡Qué importante es ver que esto no es un defecto aislado, sino una compensación de la parte hiper-sensible y empática! A quienes hoy nos acompañan por primera vez, queremos decirles que ésta es una manera de mirar la realidad “a cara y seca”. Y por eso mismo, es una mirada que nos permite integrar los claro-oscuros de esa realidad.

Tras la misma emoción quejosa que nos invade en la cola de banco “que se robó nuestros ahorros”, en esa misma emoción vibracional, lastimera, derrumbada, en esa vivencia de que “estoy aquí, en el confín del mundo, y nadie se acuerda de mí”... O sea, en el personaje abandónico que encarnamos tan eficazmente... (enmascarado tras el lamento operístico-patético) ... se esconde la cara luminosa de la sensibilidad y el autosostén. No hace falta ir a buscarla a otro lugar.

Núcleo tres: la singularidad materializadora y creativa
Saturno en Acuario en casa cinco 
(en oposición a Marte en Leo)
Urano en casa dos

Este núcleo nos dice que en esta totalidad llamada Argentina hay un componente indudable de singular creatividad. Y cuando digo “singular” quiero decir creatividad atípica, diferente. No estoy diciendo “única”. Nos dice además que esta creatividad está ligada a la necesidad de materializar, de hacer algo concreto y maduro con ella. Agregando a lo anterior un par de frases comunes, todos podemos reconocer lo siguiente, como rasgos compartidos de nuestra sociedad:

(EN "LUZ") 
.SINGULAR CREATIVIDAD PARA MATERIALIZAR
. “CLUBES DE TRUEQUE”
. “REDES”
. PRODUCCIÓN ARTÍSTICA DE VANGUARDIA

Hemos dado a lo largo de la historia muchas respuestas creativas y singulares. Se vió desde la gesta de Mayo de 1810, donde una sociedad situada en el extremo del mundo, estaba a la vez cuidadosamente informada de los sucesos europeos, y supo sacar provecho de ello.

Luego tuvimos otras aventuras, políticas, sociales y culturales. La creativa estrategia libertadora de San Martín fue una de ella. Y quizá la famosa “Generación del 80” (o sea, la del siglo XIX, la de 1880) exprese la mayor cantidad de esos emprendimientos creativos que abrieron un surco singular en nuestra historia. Por ejemplo, la inmigración europea que -con todas sus ventajas y desventajas- dejó una impronta al diferenciarnos de casi todos los otros países de Sudamérica en materia de composición poblacional. 

De esta inmigración (de la que provienen muchos de nuestros bisabuelos, abuelos y padres “descendientes de los barcos”, al decir de un famoso escritor mexicano)... ¡ nacieron tantas cosas por las cuales todavía hoy somos conocidos en algunas partes del mundo!... Por ejemplo, la educación obligatoria extendida a todos los descendientes de esos mismos inmigrantes, que nos transformó en esta curiosa sociedad de “gente informada y culta” que tanto asombra –todavía hoy, en plena decadencia- a los visitantes europeos. La de las letras y las artes, la de la investigación científica, que dio al mundo nombres de los que gustamos enorgullecernos, porque nos permite sentirnos “como si fuéramos del Primer Mundo”.

Y podríamos seguir citando “salidas” o invenciones vernáculas, prontamente adoptadas “por el mundo”, como los logos de Evita y el Che, los cuentos y poemas de Borges, los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, y ahora (por qué no) los cacerolazos y la “resistencia” ante los burócratas del FMI. Cabe a veces preguntarse cómo un país tan austral, tan alejado de los centros de decisión y de poder, puede introducir de manera tan efectiva símbolos del cambio social y político, o construir estéticas de pregnancia universal como el tango.

En los últimos días de lo que fue ese doloroso 2001, varios diarios de Europa intentaban describir la mecánica de una alternativa económica curiosamente creativa, surgida durante esta crisis: el “club del trueque”. Aunque aparecen escasamente en los diarios y en la TV, nosotros sabemos que los emprendimientos “en red” son los que sostienen en gran medida la sangría social de los últimos tiempos. ¿Quién los organiza, cómo, a partir de qué modelo? No se sabe, pero es un hecho que las redes brotan en este momento, en la Argentina, como hongos.

Ahora bien: lo que cuesta creer, es que rasgos como el del “vivillo” o el del “chanta” (argentinismo equivalente al “pícaro” de las letras españolas) tengan que ver también con este núcleo. En efecto, estos arquetipos constituyen su cara sombría y se nutren de la misma energía, sólo que en la modalidad del detrimento.

(EN "SOMBRA")
. VIVEZA CRIOLLA
. “LA MANO DE DIOS”
. “LO ATAMOS CON ALAMBRE”

Personajes de triste fama en el exterior como el argentino soberbio y sobrador, encarnan esta contracara del núcleo de la singularidad creativa. Lo más preocupante es que este arquetipo sigue siendo oscuramente valorado y admirado por nosotros. 

El éxito, el año pasado, de la película “Nueve Reinas” -cuyo protagonista principal es un “rey de la transa” (o sea, de los negocios oscuros) - así lo corrobora. Incluso en la excelente película “Plata Dulce”, el personaje de Arteche –típico vividor y ladrón de guante blanco- se salva huyendo a Nueva York y dejando acá un tendal de pobres diablos que quisieron emular su “trayectoria financiera”, sólo que no pudieron.

Por supuesto que Maradona fue el mayor ídolo viviente capaz de encarnar ante todos –y ante el mundo entero- la ambigüedad de este arquetipo. Indudablemente talentoso, y hasta podemos conceder que genial en su especialidad, su fama llegó al climax con un gol conocido como el de “la mano de Dios”. O sea, un gol con trampa, nada más y nada menos que ante los ingleses, los reyes históricos de la trampa y la piratería. Si bien en ese mismo campeonato Maradona brindó otro gol auténtico y realmente genial –que desde el punto de vista técnico será el que quedará validado como el “gol del siglo”- el que pasará a la historia a nivel masivo será aquel otro: el del “vivo jugador argentino” que se vanaglorió –él y su pueblo- de tan sagaz artimaña ante los ingleses.

Perfectamente podríamos decir: “pero ése es Maradona... ¿qué tiene que ver conmigo?”. Pero sí, queridos amigos... tiene que ver con todos nosotros... Porque, lo reconozcamos o no, eso somos en un nivel o por lo menos así logramos ser vistos por el mundo.

Lo lamentemos o no, momentáneamente no hay alguien que haga este tipo de ejercicios de pirotecnia creativa ante el mundo, por lo menos en lo futbolístico. Eso sí: seguimos en boca del mundo por otro tipo de pirotecnia bochornosa: la de los que se creyeron vivos y astutos en el mundo financiero. Y que terminaron comidos por su propio juego.

De nuevo, aunque digamos que nada tenemos que ver con los banqueros como Escassany o con los economistas como Cavallo, o con los políticos feudales como Menem, más aún, aunque protestemos diciendo que de hecho hoy somos sus víctimas, no podemos desligarnos de lo que hemos materializado a nivel colectivo. 

Nadie salió jamás a retrucarle a estos personajes cuando aparentemente se llevaban el mundo por delante. Sólo cuestionamos y criticamos sus actos cuando empezaron a declararse en caída libre. Por lo tanto, por apoyo o por omisión, el efecto deplorable del arquetipo del “chanta genial” -sea en el deporte, en la política o en el mundo de las finanzas- es de nuestra total incumbencia y responsabilidad. En definitiva, y puesto que éste es el núcleo creativo del ADN nacional, ¿estaremos obligados a seguir materializando desde la “chantada” y el infantilismo, o empezaremos a hacerlo desde las redes y la solidaridad grupal?

Núcleo cuatro: "Mentes brillantes, corazones valientes"
Sol en casa diez
Marte en Leo en casa once
Mercurio y Venus en casa nueve

Este núcleo habla de una gran fuerza y valentía, sobre todo para liderar procesos grupales y colectivos que impliquen cambios de paradigmas y ampliación de ideas.

La cara luminosa de este núcleo podemos ejemplificarla con otro personaje de nuestra historia, casi totalmente incuestionado hasta el presente: el libertador San Martín. ¿Le estemos proyectando algún “anhelo de virtud absoluta” con esta apreciación? (risas). Bueno, quizá lo estemos haciendo, pero de cualquier manera nos sirve como ejemplo de lo que queremos describir.

(EN "LUZ")
. CAPACIDAD DE LIDERAZGO
. FUERZA Y SÍNTESIS MENTAL
. VALENTÍA
. “SAN MARTÍN”

Esta fuerza y este liderazgo estuvieron realmente presentes en muchos momentos de nuestra historia, en el siglo XIX. Quizás no los recordemos porque ocurrieron en el siglo pasado, pero hubo en nuestras guerras de Independencia capítulos de auténtico heroísmo, así como hubo conductores excepcionalmente lúcidos en materia social y económica. 

En el siglo XX hubo también emprendimientos heroicos en la cultura, como las editoriales que inundaron las librerías de habla hispana en todo el mundo, como las universidades que se llenaron –además de los propios- también con alumnos de los países limítrofes. Hubo además -y por suerte sigue habiendo- héroes privados, particulares, anónimos. A partir del dolor de esta crisis actual, hemos constatado que los ciudadanos carenciados son, en particular, los que más actúan en este sentido. 

Los maestros de frontera, por ejemplo, o los que arman comedores infantiles en sus propias y humildes casas, o los cartoneros organizados –por citar sólo a algunos- son líderes valientes que no se dejan derrotar fácilmente. Siguen sosteniendo ideas brillantes y osadas, como por ejemplo, que este país “da como para que algún día”... todos sus habitantes vivan felices. Y deciden jugarse por estas ideas a las que (dentro de este núcleo del ADN nacional) ya no llamaríamos “utopías”, porque este fenómeno vive entre nosotros. Porque tenemos tela para esto y no es vanagloria: esta “heroicidad inteligente” existe.

Esta fuerza y síntesis mental, pese a la crisis, sigue dando frutos impensados. ¿Cómo explicar sino que con los sueldos de miseria y con el desmantelamiento de los institutos, todavía exista el Conicet, y todavía haya investigadores que dos por tres asombran al mundo con algún descubrimiento? Ni qué hablar de los que se fueron y que -desde un “afuera” con mejores condiciones materiales- no dejan de engrosar las listas mundiales de los científicos y artistas de vanguardia. ¿Desde qué lugar puede emerger esto sino desde cierto “gen” de este ADN nacional que todavía se sostiene sintético y fuerte?

Sumémosle a lo anterior la curiosidad y el interés –en todas las capas sociales y culturales- por lo que pasa en el exterior, por lo que ocurre en el mundo. Aunque cueste creerlo, todavía subsiste en medio del analfabetismo creciente de los bolsones de miseria, una misteriosa tentación por la lectura. Pese a todo –a la miseria económica, a la miseria de la “televisión basura”- ¡leemos todavía...!

Pero todo esto tuvo consecuencias no queridas, cuando empezamos a ufanarnos excesivamente de estos talentos especiales. Así fuimos transformando ese núcleo –a partir de su cara sombría- en la manifestación deplorable del orgullo intelectual y hasta de la discriminación racial. Nos creímos así los “blancos europeos” de América Latina, y nos ensoberbecimos de esa supuesta condición.

(EN "SOMBRA")
. “SOY GARDEL”
. CAMPEONES DEL MUNDO
. “SOMOS CULTOS”
. EL FÚTBOL

La consigna “Soy Gardel”, refleja a la perfección el costado oscuro de este núcleo. Todos sabemos muy bien cómo nos ven en América Latina y ahora diríamos que en el mundo entero. Lo ilustra a la perfección el famoso chiste latinoamericano: “Haga un buen negocio, compre un argentino por lo que vale y véndalo por lo que él cree que vale”. 

El orgullo, la soberbia, la insistencia en que somos cultos, en que somos los campeones del Mundo (¿¿¿ ???)... El fútbol también había abonado este núcleo porque no era solamente un tema de fuerza física, era básicamente una muestra de ingenio criollo y de brillantez estratégica. De vuelta, ésta es una sombra que emerge de la cara luminosa de un núcleo enormemente valioso. Y por cierto, expresamos ambas cosas. Cuando actualmente el resto del mundo -con justa razón- nos mira con pena, es básicamente porque se percibe el mal uso que hicimos de este enorme talento.

Núcleo cinco: la búsqueda del "otro complementario"
Ascendente en Libra
Sol y Venus en Cáncer en oposicion a la Luna

Este núcleo de la carta de nuestro país, indica que para ser algo “completo”, para redondear una unidad, es indispensable complementarse con otro. Es una maravillosa energía para el acompañamiento y la solidaridad. Pero uno de sus componentes no lo hace fácil de vivir, más bien todo lo contrario. Obviamente nos referimos a la presencia del Ascendente en Libra, que por definición hace dificultosa la relación con esa energía, pero al mismo tiempo obliga “por destino” a conectarse con ella. 

Por otro lado, la astrología tradicional habla de la oposición básica entre el gobierno y el pueblo, leída a partir del aspecto Sol en X en oposición a Luna en IV. Sin desmerecer esta interpretación, nosotros preferimos incluirla en este núcleo más amplio.

(EN "LUZ")
. SER “CON” EL OTRO
. COMPLEMENTARIEDAD

Todos hemos asistido, alguna vez, a esta escena por televisión: apenas un extranjero famoso visita nuestro país, aún no terminó de bajar del avión cuando ya el periodista le está preguntando: “¿Qué le parece la Argentina?”. Esto revela cuán difícil de vivir es este núcleo para un país que se vanagloria (según vimos antes) de “ser Gardel”. El tema es “ser con el otro”, o jugar “al lado del otro”, pero una estructura tan ficticiamente autocentrada lo retraduce como “ser para el otro”. Y esto despierta todo tipo de contradicciones vinculares.

Por eso la historia de la Argentina -lamentablemente- se caracterizó hasta ahora por haber dado la espalda al resto de Latinoamérica: porque nunca registramos a nuestro “otro” real. Nuestro “otro” imaginario fue en el siglo pasado Europa, y en este siglo se le agregó por derecho propio EE UU. ¿En que quedó entonces ese maravilloso núcleo complementario, vivido sombríamente? En que, como terminamos sintiendo que “somos para el otro”, quedamos en total dependencia de la mirada ajena.

(EN "SOMBRA")
. SER “PARA” EL OTRO
. DEPENDENCIA DE LA MIRADA AJENA
. “REVISTA CARAS”

Porque –obviamente- el periodista que inquiere ansioso la opinión sobre nuestro país al pie del avión, sólo lo hará si el viajero es un europeo o un norteamericano. Raramente le preguntará lo mismo a alguien de un país limítrofe. Esta escena denota nuestra penosa adicción a la estética y los valores de la revista “Caras”, premio consuelo de lo que en realidad anhelaríamos tener: una revista “Hola” en el estilo hispano más conservador, llena de personajes de la realeza. 

O sea que hemos anhelado un partenaire construido a medida de nuestro espejo ficticio: el Primer Mundo. Y nos hemos convencido puerilmente de que podíamos realmente reflejarnos en él.

(Desde el público)- Por suerte ahora (con la princesa Máxima, en Holanda) vamos a tener una futura reina, que va a salvar nuestro orgullo herido... (risas).

Núcleo seis: el poder de lo profundo
Plutón en Piscis en casa seis 
(en cuadratura a Neptuno)
Júpiter en Escorpio

Este es un núcleo especial, porque su fuerza y su poder no se revelan fácilmente sino que actúan de manera subterránea. Se trata de una enorme resonancia a todo lo que vibra en el trasfondo de las cosas y de la realidad. Un magnetismo sutil y al mismo tiempo poderoso. Este último núcleo también lo vamos a reconocer fácilmente en situaciones de nuestra historia, no sé si tanto en su parte luminosa, pero sí seguramente en su cara más sombría.

(EN "LUZ")
. TRANSFORMACIONES DESDE EL INCONSCIENTE COLECTIVO
. EL MUNDO “PSI”
.LO “SAGRADO”

Primero veamos su parte luminosa. ¿Hay algo más misterioso que ser uno de los tres países mas psicoanalizados del mundo? ¿Ser el país que más apreció a Ingmar Bergman o que más aprecia a Woody Allen, cuando éstos ni siquiera fueron totalmente comprendidos en sus propios países? ¿Hay algo mas misterioso que una reunión como ésta que hoy compartimos en Casa XI, en un país que se está cayendo del mapa por cuestiones económicas? Y sabemos que hay cientos de reuniones de este tipo en nuestro país, en este momento.

Nos consta, porque las hemos visto y hemos hablado con algunas de estas personas: vienen en estos momentos a estudiarnos desde Europa porque la cartelera teatral y de espectáculos (no la “oficial”, sino la “underground”) es más tupida que la de Nueva York (y no estoy exagerando, acabo de enterarme de esto a través de un grupo de estudiantes alemanes).

En lo que hace a estudios científicos “en el límite” -aunque suene un poco auto-complaciente- debo decirles que también en Casa XI tenemos cada tanto este tipo de visitas de investigadores, nacionales o europeos... ¡y ellos se asombran tanto como nosotros, al constatar este fenómeno “incomprensible en un momento de crisis terminal”...!

Hay un resonar con los “códigos de la profundidad” o simbólicos (léase: psicoanálisis, arte, nuevos paradigmas, esoterismo, etc.) y éstos se siguen encuadrando, casi siempre, para bien y para mal, en las vertientes más “occidentales y actualizadas”. Por lo menos en las grandes ciudades del país, ni siquiera hace falta haberse psicoanalizado demasiado para compartir un código que propende a hablar de lo subjetivo y de las profundidades misteriosas de lo humano. Hemos difundido esa cualidad, compartimos esos intereses, y ese código lleno de metáforas creativas es una de las cosas que más extrañamos cuando nos vamos del país. 

Ahora bien: en su faz oscura, éste se revela como uno de los núcleos peor usados. Va a parecer raro, pero sin embargo la misma energía que alimenta la profundidad espiritual y psicológica, es la que alimenta el lado sombrio más temido del país.

(EN "SOMBRA")
. EL PODER DE LO OCULTO
. “EL OSCURO ES EL OTRO... Y YO SOY SU VÍCTIMA”
. LAS MAFIAS, LAS SECTAS

Esto no es fácil de aceptar, y por lo tanto pido un poco de tolerancia mental-emocional para la hipótesis que voy a proponer. Porque en su faz sombría, pese a lo maravilloso de este núcleo, acá vuelve a aparecer un “otro oscuro”; en el caso argentino y latinoamericano, encarna en las mafias, en las sectas, en los políticos enmascarados tras sus mentiras inconfesables. Aunque en su faz luminosa este núcleo se construye con referencias a la potencia transformadora, en su faz oscura se constela con referencias al poder de “unos contra otros”. 

En su faz luminosa este poder es curativo y transformador, pero ¿en qué queda tanta maravilla si no se resignifica y cuestiona a fondo el arquetipo más potente y misterioso, el que traspasa toda la historia de lo humano, aquél que termina derivando la potencia de transformación en “potencia de muerte”? 

Estamos hablando, por supuesto, de la creencia básica en “el arquetipo del enemigo”. Arquetipo poderoso como pocos porque es el que construye y defiende –en el mundo que conocemos hoy por hoy, históricamente- las identidades tribales defensivas. Las que están haciendo de techo asfixiante para toda la humanidad.

Sombríamente se confiere a ese “otro” demasiada energía, sin querer reconocer que sería posible recuperarla si existiera en cada uno de nosotros un compromiso a fondo con la transformación. Claro que eso exigiría -sí o sí- un trabajo previo con el ego, con los egoísmos personales o clánicos, con el ombligüismo de base que cada uno de nosotros cultiva. Y como es obvio que ese compromiso aún está lejos en el horizonte, ese poder se delega –se proyecta- en los “otros oscuros”, transformados en totems tiránicos o en chivos expiatorios.

Es cierto que compartimos esto con la humanidad, y que no se trata de un defecto específicamente argentino. Pero miremos lo que nos compete, por ahora... ¡Cuánto de nuestra ceguera hay en las sectas, cuánto de nuestra “omisión” alimenta las mafias! Y cuánto de nuestro egoísmo personal y ciudadano resulta cabalmente representado por los políticos –de cualquier partido o tendencia- que apenas éstos toman el poder e –inevitablemente- lo transforman en “poder oscuro”.

Ahora bien ¿hay garantías de que nuestra pequeña “coima” –la famosa “mordida” o porcentaje de los poderosos, llevada a la proporción de nuestra vida cotidiana- o nuestros mezquinos juegos de manipulación dentro de la familia o de la oficina, no se agranden y equivalgan al de los senadores o ministros cuestionados, si la oportunidad o el destino nos ponen algún día en una situación de manejo del poder público?

Quizá la manera más eficaz de dar vuelta la negatividad de este núcleo es preguntarnos –eso sí, con total franqueza- si alguno de nosotros podría “tirar la primera piedra”, como dice el evangelio.

En el 2003 habremos de elegir nuevos gobernantes. ¿Alguno de nosotros podría decir que confía en que este núcleo se puede haber revertido, y que algún político lo expresa en su sentido “luminoso”? Lamentablemente, no lo creo así por ahora... y me parece que ninguno de nosotros podría decir lo contrario.
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Hemos mostrado un mosaico, una propuesta de lectura sobre el diseño nuclear de lo que podemos llamar un “sujeto colectivo”: nuestro propio país. Vamos a proponer ahora un debate ordenado, abriendo un espacio para las preguntas y comentarios que ustedes quieran hacer. Se supone que estamos ansiosos por hablar de nuestro conflictivo presente, pero sería bueno incluir algo de este código sintético que acabamos de exponer, en nuestras reflexiones.

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